El Ayuntamiento declara la guerra al botellón

- Escrito el 04 octubre, 2018, 10:00 am
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Pocos asuntos han generado más polémica en Alicante que el llamado ‘botellón’. Una práctica que en los últimos tiempos se ha popularizado entre los jóvenes alicantinos, especialmente en el Casco Antiguo, las playas, la zona de Castaños y últimamente también en la plaza 25 de mayo y alrededores del Mercado.

El acto de beber en la calle está prohibido por ley en España, y también por la normativa municipal del Ayuntamiento de Alicante. Por otra parte, muchos de los que participan en estos botellones son menores de edad, los cuales obviamente también tienen prohibido el consumo de alcohol.

Y por si fuera poco, los botellones suelen producir gritos, peleas y basura en las calles. Muchos vecinos llevan años quejándose del ruido nocturno que les impide dormir en sus casas los fines de semana, así como de los residuos que abundan en el suelo a la mañana siguiente.

Nuevo dispositivo

Desde septiembre la Policía Local está levantando actas de sanción a los bebedores callejeros

Este mes de septiembre la Concejalía de Seguridad del Ayuntamiento inició un nuevo dispositivo policial, encaminado a acabar con el botellón en varias zonas del centro urbano y las playas.

Dicho dispositivo se centró, sobre todo, en el Mercado Central, si bien también se extendió hacia el Casco Antiguo, Castaños y la playa de San Juan. En las primeras semanas de septiembre no se pusieron sanciones, sino que los agentes se limitaron a levantar algunas actas a título informativo para prevenir a los bebedores callejeros. A finales del mes si se interpusieron las primeras multas.

El concejal, José Ramón González, calificó el funcionamiento de este dispositivo como “muy positivo”, aduciendo que estaba concienciando a la ciudadanía de que no se puede beber en la calle. También enfatizó en que se había instado a comercios y veladores que no vendieran bebidas alcohólicas a partir de la medianoche.

Opinión de los vecinos

«No entendemos por qué la Policía se centra en el Mercado, cuando el problema es mucho mayor en el Barrio» A. García (Laderas del Benacantil)

En AQUÍ en Alicante hemos contactado con la asociación vecinal Laderas del Benacantil, para así conocer la opinión que tienen los vecinos de la zona sobre este nuevo dispositivo. “En el Casco Antiguo no hemos notado ninguna mejora. Seguimos sufriendo cada fin de semana las borracheras, los ruidos y la basura en las calles. La efectividad de la Policía está siendo cero” nos asegura Antonio García, vocal de la asociación.

“No comprendemos por qué el Ayuntamiento está centrando sus esfuerzos en el Mercado Central, cuando el botellón allí es un fenómeno muy reciente que apenas dura un par de horas los sábados. En el Barrio tenemos follón desde hace años todos los jueves, viernes y sábados por la noche hasta altas horas de la madrugada” denuncia García.

El vocal de Laderas del Benacantil tampoco entiende los tiempos. “Precisamente ahora que se acaba el verano, el Ayuntamiento actúa en la playa de San Juan. Todo el mundo sabe que a partir de septiembre los jóvenes no van allí, sino que se vienen al centro para hacer botellón”.

Opinión de la oposición

«Las acciones policiales no pueden ser la única solución. Así solo cambiamos el botellón de una zona a otra» S. Villar (Guanyar Alacant)

Desde la oposición, la concejala Shaila Villar, del grupo Guanyar Alacant, sí que valora más positivamente este nuevo dispositivo policial. “Hace años que hacía falta una actuación así en Alicante. La situación estaba totalmente desbordada y por fin se está haciendo algo”, nos comenta en declaraciones exclusivas a este periódico.

Sin embargo, considera que esta acción es insuficiente ya que “este problema no se soluciona simplemente mandando a la Policía. También es una cuestión de educación, participación ciudadana, sanidad y juventud”.

Según la edil, la solución pasa por elaborar un plan estratégico conjunto a largo plazo. “Solo si el Ayuntamiento trabaja junto a las AMPAs, las asociaciones vecinales y las culturales podremos conseguir realmente prevenir el botellón y ofrecer otras alternativas atractivas a los jóvenes” nos asegura.

Desde este periódico también hemos querido contactar con el actual concejal de Seguridad, José Ramón González, para que conocer su opinión al respecto. Sin embargo, desde el Ayuntamiento nos han indicado que no quiere realizar más declaraciones sobre este tema.

Más presencia policial

Los vecinos aseguran que este dispositivo policial no está teniendo ninguna efectividad en el Casco Antiguo

Lo cierto es que la presencia policial sí está al menos funcionando en el Mercado Central, donde se han reducido las habituales congregaciones de bebedores en el tardeo de los sábados.

“Es verdad que algo había que hacer en el Mercado. Era muy llamativo ver a jóvenes y menores bebiendo, delante de las familias que pasaban por allí. Encima el Ayuntamiento antes les ponía una valla para que nadie les molestara y hasta un barrendero para limpiar su basura” nos comenta Antonio García.

Para el representante vecinal la solución pasa por hacer lo mismo en el resto de las zonas conflictivas. “No es tan difícil disuadir a los jóvenes. Si vas al punto de concentración y empiezas a meter multas de forma sistemática, desaparece el botellón. Pero la Policía nunca ha hecho esto en el Casco Antiguo” se lamenta.

Soluciones a largo plazo

Shaila Villar también cree que la actuación policial debe reforzarse, pero considera que las acciones puntuales no son la mejor solución. “Si no atajamos el problema de forma integral, lo único que conseguiremos es trasladar el botellón de una zona a otra” avisa.

La concejala de Guanyar pone el ejemplo de la Plaza de Palmeretes, en el barrio de Carolinas. “Aquí hay denuncias constantes de alcohol, drogas y okupas. Cada dos años el Ayuntamiento dice que va actuar y el concejal de turno viene para liderar un gran dispositivo policial. Luego se van, y el problema vuelve”.

Por esto, la edil pide medidas más serias y constantes, en coordinación también con la subdelegación de Gobierno y la Policía Nacional. “Los agentes llevan años levantando actas de sanción, como medida preventiva. Pero luego casi nunca multan. Al final esto es como el cuento del lobo, que ya nadie se las toma en serio” afirma.

Posible zona oficial

El Ayuntamiento no planea habilitar una zona ‘oficial’ de botellón, como antes había en la Volvo

Hace algunos años en Alicante, siendo alcaldesa Sonia Castedo, se acotó una zona ‘oficial’ de botellón en el Puerto. Concretamente fue en  los muelles de la Volvo Ocean Race, donde los jóvenes podían beber y hacer ruido libremente sin preocupación de molestar a los vecinos. El Ayuntamiento incluso colocó algunas ambulancias y puestos médicos alrededor.

Sin embargo, la concejala Sheila Villar tampoco es partidaria de esta solución. “Algunas personas dentro de Guanyar opinan que esto atajaría el problema, pero yo no puedo estar a favor de una medida que legitime el botellón. El Ayuntamiento no puede favorecer que los menores beban en la calle. Muchos de ellos apenas tienen 13 o 14 años”.

El representante vecinal Antonio García coincide en ello. “Esta solución nos parecería una hipocresía enorme por parte del Ayuntamiento, cuando hay normas municipales que prohíben específicamente beber en la calle”. Desde el Ayuntamiento también nos han descartado esta posibilidad, al menos por el momento.

Del Benacantil al tardeo

Los inicios del botellón en Alicante se dieron en el monte Benacantil, e incluso también en el Tossal. Aquí los bebedores no solían molestar mucho a los vecinos, pues son zonas sin viviendas alrededor. Si bien es cierto que a la mañana siguiente los paseantes se encontraban con multitud de botellas y cristales rotos por el suelo.

Con los años se fue poniendo cada vez más de moda el botellón nocturno en la playa del Postiguet, especialmente en verano. Un lugar más céntrico donde tampoco perturbaban demasiado el sueño de los vecinos, aunque si algo más a los clientes del Hotel Meliá. En invierno solían cambiar la playa por el parque de Canalejas.

Con el apogeo del tardeo, beber en las calles céntricas de manera casi improvisada se hizo más habitual. Los jóvenes ya no quedaban necesariamente de forma masiva en un mismo punto para consumir alcohol, sino que muchos preferían hacerlo en las afueras de una discoteca o de un bar. Los macrobotellones se dispersaron, para dar lugar a pequeños y efímeros centenares de botellones nocturnos, mucho más problemáticos. Los conflictos entre bebedores y vecinos se multiplicaron.

Los residentes no solo se quejan de los bebedores; también han denunciado en multitud de ocasiones que algunos locales incumplen la hora máxima de cierre (las dos de la mañana para los pubs y las cuatro para las discotecas), al tiempo que ponen más veladores de los permitidos en las calles.

Santa Faz

Aunque aún sigue siendo habitual encontrarse a decenas de jóvenes bebiendo en Canalejas o en la playa por las noches, actualmente el macrobotellón más multitudinario que se organiza en Alicante ocurre el día de Santa Faz. Precisamente este año el Ayuntamiento preparó un dispositivo especial para requisar bebidas alcohólicas durante la romería. Como consecuencia de ello, se vieron muchas menos personas de lo habitual en la playa de San Juan.