Así nació el barrio de San Blas

- Escrito el 04 octubre, 2018, 1:00 pm
8 mins

Hoy en día se ha convertido en uno de los barrios más grandes y representativos de Alicante. San Blas ha crecido hasta donde las vías del ferrocarril le han permitido, y su expansión continúa todavía hacia el PAU.

Aquí encontramos viviendas de protección oficial a apenas unos pocos metros de lujosas urbanizaciones. Los sanblasinos compran en comercios de todo tipo por Bono Guarner, Concejal Lorenzo Llaneras, Doctor Rico y demás calles. El parque es el corazón verde del barrio, donde las familias descansan y los equipos deportivos disputan sus competiciones. Sus fiestas de Moros y Cristianos este año cumplieron el 75 aniversario.

El barrio del Tato

A finales del siglo XIX se construyeron las primeras casas, pensadas para los trabajadores ferroviarios de la Estación

Por esto es interesante preguntarse cuándo empezó todo. Quiénes fueron los primeros sanblasinos y dónde comenzó su historia. Todas las respuestas giran alrededor de un mismo lugar: la calle del Tato.

José María Tato fue un empresario alicantino que a finales del siglo XIX se percató de una buena oportunidad de negocio. El ferrocarril acababa de llegar a Alicante, cada vez producía más puestos de trabajo, pero sus trabajadores no tenían un sitio donde hospedarse cerca de la Estación.

Por esto el señor Tato construyó una serie de casas pequeñas y económicamente asequibles en la colina situada al norte de la Estación. Fueron repartidas en cuatro calles, las primeras del barrio. La calle del Tato (dedicada al propio constructor), la Estación (actual Bono Guarner), ‘de Carlota Pasarón’ (propietaria de los terrenos) y ‘de la Peregrina’.

Aquella pequeña manzana de unas diez viviendas modestas recibió el nombre popular de ‘el barrio del Tato’. Con el paso de los años adquirieron su propio patrón: San Blas.

Industrialización

Durante los primeros años San Blas se denominaba ‘barrio del Tato’ y durante la guerra cambió su nombre a ‘barrio de la Libertad’

Viendo que el barrio progresaba, Tomás Tato, sobrino de José María, se decidió a instalar una fábrica-molino en esta zona. Poco después la familia Ribera Guarner también abrió una empresa de chocolates, conocida como ‘La Industrial Alicantina’.

San Blas había pasado de barrio ferroviario a obrero, casi de la noche a la mañana. El número de casas aumentó hacia Pintor Gisbert, todas ellas habitadas por gente trabajadora.

En aquellos años precisamente el movimiento obrero experimentaba un gran auge en España, y San Blas se convirtió en un feudo del republicanismo alicantino. De hecho, durante la Guerra Civil cambió su nombre a ‘Barrio de la Libertad’.

Esta vinculación con la República supuso también que fuera uno de los barrios más vigilados por las autoridades franquistas en la Posguerra. Se dieron casos incluso de paranoia total, cuando la Guardia Civil se negó a dar autorización durante casi dos años para que varios aficionados sanblasinos pudieran fundar la Peña Taurina Pacorro, temiendo que fuera una asociación judeo-masónica clandestina.

Inmigrantes y clase media

Precisamente el diestro Francisco Antón Martín, más conocido como ‘Pacorro’, se convirtió en el auténtico ídolo de barrio durante los años 50 y 60. Fueron tiempos de enorme rivalidad con el barrio de Santa Cruz, pues de allí era el otro gran torero de la ciudad, Vicente Blau ‘el Tino’.

El crecimiento definitivo de San Blas se produjo con la llegada de la inmigración. Durante los últimos años del Franquismo llegaron numerosos manchegos y de otros lugares del interior a Alicante, buscando sobre todo trabajar en el sector turístico o de la construcción. Muchos de ellos encontraron aquí un barrio económico donde vivir.

Hacia los años 80 la ciudad había crecido tanto, que San Blas ahora se ubicaba prácticamente en el centro urbano. El valor del suelo sanblasino se disparó, y la moda de las urbanizaciones con piscina y jardín comunitario afloró especialmente por la zona de Santo Domingo.

Moros y Cristianos

Mucha gente nueva siguió llegando al barrio, pero los sanblasinos de toda la vida no se fueron. En pocos lugares de Alicante podemos encontrar una mezcla social tan saludable de obreros, inmigración y acomodada clase media.

Un buen reflejo son sus Moros y Cristianos, donde los vecinos de todos los estratos no tienen el mínimo reparo en juntarse cada verano para celebrar la gran fiesta popular del barrio. Lo que empezó en su día como unos desfiles informales de amigos, tres cuartas partes de siglo después ya es una de las fiestas más destacadas de la Costa Blanca.

La calle del Tato

El fundador del barrio, José María Tato, no tiene ninguna calle que le recuerde

Un barrio que ha sido ferroviario, obrero, republicano, taurino y festero en diferentes etapas a lo largo de su historia. Todo ello girando siempre alrededor de su originaria ‘calle del Tato’. Aunque un oscuro (y algo surrealista) secreto que poca gente sabe se esconde detrás de sus placas.

Resulta que desde 1939 la calle Tato ya no está dedicada a Jose María Tato. Puede parecer absurdo, pero el Ayuntamiento de entonces decidió cambiar oficialmente su dedicación a su sobrino Tomás Tato. Así figura hasta el día de hoy en los registros municipales.

Si bien Tomás puede merecer perfectamente este homenaje, pues fue clave en el desarrollo del barrio, no deja de resultar curioso que San Blas haya olvidado a su propio fundador. Más aún cuando el Ayuntamiento revisó recientemente los nombres del callejero alicantino para adecuarlos a la Ley de Memoria Histórica, y fueron aprobados 36 nuevos cambios.

Sin embargo, parece que de momento Jose María Tato tendrá que seguir esperando a otra ocasión para tener una calle en el barrio que él mismo fundó.