¡Qué apostamos!

- Escrito el 26 marzo, 2018, 10:30 am
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Está claro que somos una sociedad fácilmente manipulable. Parece que estamos esperando a que nos digan que tenemos que pensar para actuar y marcar nuestros valores. Y encima tenemos que soportar que esos valores, en la mayoría de los casos, vengan de la ´maravillosa` cultura norteamericana.

Violencia

Poco a poco se va marcando como un verdadero pecado el desnudo, algo tan natural -cuando no es forzado- y que no debería causarnos mayor problema que el de las mentes que no lo quieran ver como tal. En cambio no actuamos ante verdaderas amenazas que pueden destruirnos, como personas y como sociedad.

Uno de esos ejemplos es la violencia gratuita con la que día a día convivimos, con anuncios de video juegos dónde hay que ´exterminar` al enemigo, matarlo como sea, acabar con él. Y además este concepto llega incluso a los más pequeños, como un juego… ¿A quién no le parece normal tener que cargarse a otros?

Muchas de las películas que son actas para menores tienen una clara base en la violencia, eso sí… siempre que no se vea un pecho. Es la moralidad americana, y, por desgracia, en un futuro acabará siendo la nuestra.

Desnudos

En estos días hemos visto el escándalo en el que se ha visto involucrado Facebook, red social a través de la cual la empresa de análisis de datos Cambridge Analytica usó la información de más de 50 millones de sus usuarios para influir en la elección presidencial estadounidense de 2016, en la que venció Donald Trump. Unos nexos de unión que están siendo investigados por el fiscal especial de los Estados Unidos.

En cambio nuestro medio de comunicación puso en esa misma red social una noticia referente al cáncer de mama, con unas declaraciones de un reconocido especialista en la materia, y fue retirada sin más y sin mediar notificación porque en la foto se veía un pecho desnudo junto a una flor.

Fomento del juego

Pero hay más atentados contra la lógica. Los medios están inundados de campañas para fomentar el juego, aprovechándose de la imagen de los ídolos de muchos, y especialmente de los más jóvenes, en horarios de series de máxima audiencia. Incluso equipos como el Real Madrid han tenido de sponsor una casa de apuestas.

La ludopatía es un gran problema que destruye familias, que afecta a muchas personas, pero nada de esto parece importar. No se ve que se ponga el grito en el cielo y se regule como sí se hace con otro tipo de dependencias que, si bien siguen siendo legales, no se permiten fomentar a través de la publicidad.

¿Dónde está aquí esa organización llamada Autocontrol de la Publicidad? Se retiran anuncios por temas más que dudosos. Por ejemplo se obligó a retirar una campaña de Actimel porque decía que “ayuda a tus defensas”. En cambio no se alerta sobre un problema que está ahí, en la sociedad, y que se fomenta indiscriminadamente a través de todo tipo de soportes, haciendo ofertas en las que se regala dinero para captar a nuevos adictos.

Imagino que la sociedad no lo querrá ver hasta que llegue el día en el que alguien lance la campaña en contra, porque el problema ya sea serio, y entonces sí, una gran parte de la sociedad se echará a la calle para reivindicar y forzar aquello que antes no quiso ver.

RAE

Y la coherencia debería imperar en todo, también en nuestro idioma con el que se educa a los más pequeños. El pasado mes de marzo ha sido un mes de reivindicación de la mujer, de la igualdad de derechos, de eso de lo que no debería hacer falta hablar porque fuera una realidad.

Queda mucho por hacer y hay cosas que tardarán en ser una realidad. Una sociedad educada de una determinada manera es muy difícil de modificar, solo se consigue con tiempo y esfuerzo, normalizando las cosas y, por supuesto, educando a los más pequeños desde el principio.

Pero hay cosas que son fáciles de cambiar, que no exigen de todo eso. Por ejemplo la terminología. Algo tan sencillo de modificar y tan dañino en su uso diario. Tuvo que existir una campaña de recogida de firmas para que la Real Academia de la Lengua Española (RAE) modificase el término de sexo débil que lo refería al conjunto de las mujeres, para que añadiera “con intención despectiva o discriminatoria”.

Ahora han tenido que ser unos estudiantes de Tenerife los que hayan forzado para que la palabra fácil deje de referirse a “dicho especialmente de una mujer que se presta sin problemas a mantener relaciones sexuales”, para hacer algo tan simple como sustituir y que diga “dicho de una persona…”.

¿De verdad es necesario reivindicar cada una de las palabras discriminatorias por razón de sexo en nuestro diccionario?, porque si es así, ¿para qué sirven los 46 académicos de la RAE?.

Desde los 14 años dedicado a esta profesión del periodismo en la que ha ejercido en todos los niveles, desde corresponsal a editor. En la actualidad es el director de los medios de comunicación AQUÍ.