El primer submarino de la historia se sumergió en Alicante

Pocos saben que uno de los inventos que revolucionó el siglo XX fue inventado muchos años antes por un español. Y menos aún conocen que éste se sumergió por primera vez en la villa del Benacantil. Comenzaré desde el principio. El artífice de este hito fue Cosme García Sáez, nacido en Pamplona en 1818. De profesión mecánico, de afición inventor y de alma soñador. El bueno de Cosme siempre tuvo una mente privilegiada con la que desarrolló numerosas innovaciones en la industria de la maquinaria, y la imprenta. Un buen día imaginó que su próximo artilugio sería un barco revolucionario, capaz de sumergirse en el mar con tripulantes en su interior. Pruebas con éxito Su primera prueba la realizó en Barcelona, pero fue un fracaso. El ´barco-pez` (llamado así en un primer momento) no logró meterse debajo del agua. No se desanimó, y tras realizar algunas mejoras decidió probar nueva fortuna en el puerto de Alicante. Fue un 3 de agosto de 1860. Acudieron a la demostración un destacado grupo de autoridades políticas, así como un buen número de curiosos. Su propio hijo le acompañó en esta  nueva tentativa submarina. Ante el asombro de todos, efectivamente su ´barco-pez` se sumergió en el fondo de nuestro puerto. Permanecieron ahí dentro, sin ninguna conexión con el exterior ni entrada de aire alguna, durante una media hora. Según Cosme, podían haber seguido más pero no quisieron preocupar a los asistentes. Falta de financiación Aquello llegó a oídos de la propia reina Isabel II, quien recibió a Cosme en palacio. Pero como suele pasar, su invento se quedó en el cajón a falta de mayor voluntad política. Todos hablaron maravillas del aparato, pero a la hora de invertir no encontraron que aquello tuviera una utilidad real que mereciera tal esfuerzo económico. Nuestro Cosme acabó arruinado, pues nunca pudo recuperar los ahorros que había invertido en su gran invento. Irónicamente, décadas después el gobierno español acabaría comprando su primera serie de submarinos al ejército americano. Dicen que el submarino de Cosme acabó abandonado y que aún se encuentra hundido en algún lugar cercano al puerto alicantino. Post Views: 243 Relacionado

Hace 160 años un soñador riojano presentó su nuevo ´barco-pez` en nuestro puerto

- Escrito el 27 mayo, 2017, 1:28 pm
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Pocos saben que uno de los inventos que revolucionó el siglo XX fue inventado muchos años antes por un español. Y menos aún conocen que éste se sumergió por primera vez en la villa del Benacantil.

Comenzaré desde el principio. El artífice de este hito fue Cosme García Sáez, nacido en Pamplona en 1818. De profesión mecánico, de afición inventor y de alma soñador. El bueno de Cosme siempre tuvo una mente privilegiada con la que desarrolló numerosas innovaciones en la industria de la maquinaria, y la imprenta.

Un buen día imaginó que su próximo artilugio sería un barco revolucionario, capaz de sumergirse en el mar con tripulantes en su interior.

Pruebas con éxito

Su primera prueba la realizó en Barcelona, pero fue un fracaso. El ´barco-pez` (llamado así en un primer momento) no logró meterse debajo del agua.

No se desanimó, y tras realizar algunas mejoras decidió probar nueva fortuna en el puerto de Alicante. Fue un 3 de agosto de 1860. Acudieron a la demostración un destacado grupo de autoridades políticas, así como un buen número de curiosos.

Su propio hijo le acompañó en esta  nueva tentativa submarina. Ante el asombro de todos, efectivamente su ´barco-pez` se sumergió en el fondo de nuestro puerto. Permanecieron ahí dentro, sin ninguna conexión con el exterior ni entrada de aire alguna, durante una media hora. Según Cosme, podían haber seguido más pero no quisieron preocupar a los asistentes.

Falta de financiación

Aquello llegó a oídos de la propia reina Isabel II, quien recibió a Cosme en palacio. Pero como suele pasar, su invento se quedó en el cajón a falta de mayor voluntad política. Todos hablaron maravillas del aparato, pero a la hora de invertir no encontraron que aquello tuviera una utilidad real que mereciera tal esfuerzo económico.

Nuestro Cosme acabó arruinado, pues nunca pudo recuperar los ahorros que había invertido en su gran invento.

Irónicamente, décadas después el gobierno español acabaría comprando su primera serie de submarinos al ejército americano.

Dicen que el submarino de Cosme acabó abandonado y que aún se encuentra hundido en algún lugar cercano al puerto alicantino.