Podemos y la cuestión catalana

En 1978, año de aprobación de la Constitución, los independentismos catalán y vasco eran minoritarios. Hoy, 40 años después, se declara independentista cerca del 50% de la población catalana Y el problema no es el Sr. Puigdemont; ¡ojalá así fuera!; el problema es que de seguir esta dinámica, pronto el independentismo catalán será mayoritario en Catalunya. Hace unos días, el periodista “Chani” Pérez Henares preguntaba a la diputada de Podemos, Noelia Vera: “¿Con qué derecho pretenden ustedes robar, a 40 millones de españoles, el voto?. Porque el derecho a decidir sobre el futuro de Catalunya lo tenemos todos”. Podemos no pretende robar el derecho a votar a nadie. Lo que Podemos no quiere es que Catalunya se independice. Su estrategia para conseguirlo está basada en el respeto al pueblo catalán y el diálogo. Justo la contraria del Partido Popular, que apuesta por el enfrentamiento y la amenaza. Como los independentistas, es cierto; pero esta estrategia de enfrentamiento la están ganando los independentistas. Podemos no es responsable del crecimiento del independentismo. Solo tiene 3 años de vida. La responsabilidad es del Partido Socialista y, sobre todo, Del Partido Popular, que han estado estas cuatro décadas alternándose en el gobierno de España y aplicando esta nefasta política territorial. Por un lado, la ley electoral, basada en la regla d’Hont, exagera la representación de los partidos nacionalistas, con el consentimiento de los dos grandes partidos estatales, porque también les beneficia. Ellos también obtienen mayor representación de la que deberían. Por otro, tanto el Partido Popular como el Partido Socialista han tenido que recurrir a los nacionalistas como partidos “bisagra”, cuando no han conseguido mayoría absoluta. Además, la autonomía catalana se convierte en un paripé desde el momento en que el Partido Popular recurre el Estatuto de Autonomía ante el Tribunal Constitucional, al tiempo que desde el gobierno central y desde los medios de comunicación se desprecia continuamente la lengua y cultura catalana y se pone en solfa las decisiones del gobierno autónomo. ¡Ni siquiera le han permitido prohibir las corridas de toros! El Partido Popular pretende parar en seco el proceso independentista con la Constitución. Pero, ¿desde cuándo las leyes han parado un proceso independentista en la historia de la humanidad?. Parece mentira que se ignore lo ocurrido con los procesos independentistas de España en los territorios americanos, africanos, asiáticos y europeos. En ninguno de ellos ni las leyes, ni las armas, han frenado los procesos. En cambio la estrategia del Podemos está basada en el respeto y el diálogo. Respeto a su autonomía, respeto a su cultura, que también es de todos los españoles. La cultura española es la de todos y cada uno de sus territorios; no se puede confundir la cultura española con la castellana. Nuestras naciones están preocupadas por la supervivencia de sus lenguas y esa preocupación debería de ser la de todos los españoles. Igual que estamos orgullosos de la obra de Gaudí deberíamos estar orgullosos de que la distintas lenguas españolas formen parte de nuestra cultura común y deberíamos defenderla como parte de nuestra riqueza para las generaciones futuras. Una lengua como la vasca ya estaba en estas tierras mucho antes de que llegaran las lenguas romances derivadas del latín, su eventual desaparición sería un desastre similar a la desaparición de una especie biológica o de un resto arqueológico como Atapuerca. No se entenderían los movimientos en defensa del griego y del latín en nuestras escuelas si no se defiende con igual ímpetu nuestras diversas lenguas. Y del mismo modo, es incomprensible que todavía no se pueda hablar en el Congreso de los Diputados ninguna de nuestras lenguas, excepto el castellano. ¿Por qué el PP se niega a reconocer el derecho a decidir? Porque ha hecho crecer el independentismo a un nivel tal que podemos perder ese referéndum. El pueblo catalán es un pueblo culto, sensato y maduro. Debemos confiar en que, con otro gobierno más respetuoso y con el ejercicio del derecho a decidir, el pueblo catalán decidirá seguir junto a los otros pueblos de España. Pero si el Partido Popular sigue tratando a Catalunya como una colonia de Madrid, perderemos Catalunya como perdimos otros territorios. Post Views: 267 Relacionado

Artículo de opinión de José Francisco Cuéllar Junio | Podemos Alicante

- Escrito el 18 junio, 2017, 8:39 pm
6 mins
En 1978, año de aprobación de la Constitución, los independentismos catalán y vasco eran minoritarios. Hoy, 40 años después, se declara independentista cerca del 50% de la población catalana

Y el problema no es el Sr. Puigdemont; ¡ojalá así fuera!; el problema es que de seguir esta dinámica, pronto el independentismo catalán será mayoritario en Catalunya.

Hace unos días, el periodista “Chani” Pérez Henares preguntaba a la diputada de Podemos, Noelia Vera: “¿Con qué derecho pretenden ustedes robar, a 40 millones de españoles, el voto?. Porque el derecho a decidir sobre el futuro de Catalunya lo tenemos todos”.

Podemos no pretende robar el derecho a votar a nadie. Lo que Podemos no quiere es que Catalunya se independice. Su estrategia para conseguirlo está basada en el respeto al pueblo catalán y el diálogo. Justo la contraria del Partido Popular, que apuesta por el enfrentamiento y la amenaza. Como los independentistas, es cierto; pero esta estrategia de enfrentamiento la están ganando los independentistas.

Podemos no es responsable del crecimiento del independentismo. Solo tiene 3 años de vida. La responsabilidad es del Partido Socialista y, sobre todo, Del Partido Popular, que han estado estas cuatro décadas alternándose en el gobierno de España y aplicando esta nefasta política territorial.

Por un lado, la ley electoral, basada en la regla d’Hont, exagera la representación de los partidos nacionalistas, con el consentimiento de los dos grandes partidos estatales, porque también les beneficia. Ellos también obtienen mayor representación de la que deberían. Por otro, tanto el Partido Popular como el Partido Socialista han tenido que recurrir a los nacionalistas como partidos “bisagra”, cuando no han conseguido mayoría absoluta.

Además, la autonomía catalana se convierte en un paripé desde el momento en que el Partido Popular recurre el Estatuto de Autonomía ante el Tribunal Constitucional, al tiempo que desde el gobierno central y desde los medios de comunicación se desprecia continuamente la lengua y cultura catalana y se pone en solfa las decisiones del gobierno autónomo. ¡Ni siquiera le han permitido prohibir las corridas de toros!

El Partido Popular pretende parar en seco el proceso independentista con la Constitución. Pero, ¿desde cuándo las leyes han parado un proceso independentista en la historia de la humanidad?. Parece mentira que se ignore lo ocurrido con los procesos independentistas de España en los territorios americanos, africanos, asiáticos y europeos. En ninguno de ellos ni las leyes, ni las armas, han frenado los procesos.

En cambio la estrategia del Podemos está basada en el respeto y el diálogo. Respeto a su autonomía, respeto a su cultura, que también es de todos los españoles. La cultura española es la de todos y cada uno de sus territorios; no se puede confundir la cultura española con la castellana. Nuestras naciones están preocupadas por la supervivencia de sus lenguas y esa preocupación debería de ser la de todos los españoles. Igual que estamos orgullosos de la obra de Gaudí deberíamos estar orgullosos de que la distintas lenguas españolas formen parte de nuestra cultura común y deberíamos defenderla como parte de nuestra riqueza para las generaciones futuras. Una lengua como la vasca ya estaba en estas tierras mucho antes de que llegaran las lenguas romances derivadas del latín, su eventual desaparición sería un desastre similar a la desaparición de una especie biológica o de un resto arqueológico como Atapuerca. No se entenderían los movimientos en defensa del griego y del latín en nuestras escuelas si no se defiende con igual ímpetu nuestras diversas lenguas. Y del mismo modo, es incomprensible que todavía no se pueda hablar en el Congreso de los Diputados ninguna de nuestras lenguas, excepto el castellano.

¿Por qué el PP se niega a reconocer el derecho a decidir? Porque ha hecho crecer el independentismo a un nivel tal que podemos perder ese referéndum.

El pueblo catalán es un pueblo culto, sensato y maduro. Debemos confiar en que, con otro gobierno más respetuoso y con el ejercicio del derecho a decidir, el pueblo catalán decidirá seguir junto a los otros pueblos de España.

Pero si el Partido Popular sigue tratando a Catalunya como una colonia de Madrid, perderemos Catalunya como perdimos otros territorios.

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