Planagumà, juventud y experiencia para el Hércules de la regeneración

Al nuevo técnico del conjunto alicantino, Lluís Planagumà, de 37 años, le gusta que sus equipos sean aguerridos, competitivos y exigentes

- Escrito el 02 julio, 2018, 4:00 pm
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Ilusión, hambre y juventud. Ese es el perfil del nuevo entrenador del Hércules, el catalán Lluís Planagumà, que toma las riendas del proyecto 2018/2019 para tratar de devolver al conjunto alicantino a Segunda División. Se da la circunstancia que el nuevo técnico blanquiazul, de 37 años, es el segundo más joven que va a entrenar a este club, tan solo por detrás del actual presidente, Quique Hernández, quien dirigió al Hércules con 34 años en la temporada 1992/1993.

La apuesta de Javier Portillo por Lluís Planagumà se debe a la “capacidad brutal de trabajo, el conocimiento de la categoría y del grupo, y al estilo que trata de impregnar en sus equipos, siempre intensos y que proponen cosas sobre el terreno de juego”. El nuevo preparador del Hércules llega a Alicante tras una mala experiencia en el UCAM Murcia la temporada pasada. Anteriormente, solo había entrenado a equipos filiales.

Planagumà es el noveno entrenador del Hércules en cinco temporadas

El catalán es el noveno entrenador en el quinto año consecutivo que el Hércules militará en Segunda División B tras Pacheta, Herrero, Mir, Tevenet, Luque, Siviero, Barragán y Visjnic. Esta vez, y según lo que han deslizado desde el club, el catalán sí que era la primera opción para dirigir este proyecto.

Formado en la cantera del Espanyol

Lluís Planagumà inició su carrera como técnico en el Espanyol de Barcelona en el año 1999, pasando por diferentes equipos de las categorías inferiores. En el año 2010 pasó por el banquillo del filial de un equipo del barrio de Hospitalet, el Pubilla Casas. Un año más tarde, entrenó al filial y después al primer equipo de la Gramanet. En diciembre de 2011 cambió de aires y se enroló en las filas del Villarreal para entrenar a su tercer equipo.

En el 2012, dio el salto al Villarreal B, donde estuvo dos temporadas entrenando ya en Segunda División B. En esa primera campaña logró un noveno puesto con el filial castellonense y en la segunda un undécimo lugar en la tabla clasificatoria. Tras dos años en Villarreal, Planagumà regresó a Barcelona para dirigir al Espanyol B. En la 2014/2015 obtuvo de nuevo un undécimo puesto con el conjunto perico y al año siguiente dejó al equipo en décimo segunda posición.

Después de cuatro años consecutivos en el grupo 3 de Segunda B en los filiales del Espanyol y Villarreal, firmó por el Granada B en la 2016/2017. Allí consiguió un octavo puesto y el récord goleador del filial nazarí en esta categoría. En ese año le dio tiempo, además, a debutar en Primera División de manera interna, tras hacerse cargo del primer equipo en la jornada 7 ante el Leganés tras la destitución de Paco Jémez. La temporada pasada, dejó los filiales para entrenar al UCAM Murcia, pero allí solo duró 14 jornadas.

Equipo aguerrido y competitivo
«Sé que vengo a un club grande del futbol español» L. Planagumà

“Sé que vengo a un club grande del fútbol español”, fueron sus primeras palabras tras aterrizar en Alicante. Reconoce que tuvo ofertas de otros equipos, pero que no dudó en ningún momento tras recibir la llamada de Javier Portillo. Este técnico se define como una persona trabajadora, que intenta estar cerca de la gente para conocerla, y admite que el club necesita unión, trabajo y valorar los pequeños detalles.

Sobre el estilo de juego que tratará de implementar en el Hércules, el nuevo entrenador blanquiazul aseguró que “vamos a tratar de ser un equipo competitivo, ser protagonistas tanto dentro como fuera de casa”. La clave, según el catalán, generar hábitos en los entrenamientos. “Tenemos que ser un equipo aguerrido, comprometido, exigente y dominador”, sentenció en su presentación.

Objetivos

En primer lugar, Planagumà, junto a Javier Portillo, tienen la tarea por delante de confeccionar una plantilla competitiva para conseguir, como mínimo, la clasificación para el playoff. Esta temporada tanto el Mallorca como el Elche han ascendido de categoría, por lo que el nivel de exigencia puede ser algo inferior a la temporada pasada. Además, no habrá rivales con campos de césped artificial por lo que, en ese sentido, es una noticia que podría beneficiar a los alicantinos. Otro de los aspectos positivos es que habrá hasta siete filiales, equipos que conoce a la perfección.

Conseguir una regularidad en el Rico Pérez es otro de los objetivos marcados a fuego para Planagumà, después de dos temporadas consecutivas con unos pobres números en el coliseo blanquiazul. Por otro lado, otro de sus deberes será el volver a ilusionar a una afición que, en los últimos años, ha sufrido más penas que glorias. Su propuesta futbolística y los resultados serán clave.