Con el permiso del censor

Esto se está empezando a complicar y no conviene mirar para otro lado. Hay algunas cosas que recuerdan a tiempos pasados o a lugares que criticamos por su falta de libertad

- Escrito el 02 marzo, 2018, 2:30 pm
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Editorial de Ángel Fernández | Director de AQUÍ Medios de Comunicación

Como muchos, yo siempre he considerado que la libertad de uno acaba donde empieza la del otro, y por lo tanto considero que en efecto no todo vale. Pero a su vez hay que tener cuidado con donde se ponen los límites, porque la historia desgraciadamente es cíclica y tiende a repetirse.

Por orden judicial

Estamos asistiendo a secuestro de libros, retirada de obras de arte, encarcelamiento por la letra de canciones, encausamientos por una foto o un chiste…

El arte y la libertad de expresión son dos de las cosas que diferencian a un pueblo libre y soberano de otro amordazo y temeroso. Cuando la inquisición quemaba libros seguramente su argumento sonaba bien a los oídos de muchos, mientras que otros se veían impotentes en su intento de evitar tal tropelía.

¿Quién decide que es arte y quién no? ¿Quién decide que se puede o no opinar? Al fin y al cabo cada uno es libre de ver un programa, oír una canción o leer un libro. Muchas obras de los museos, e incluso de las plazas públicas, no estarían allí si fuera por el gusto de algunos, pero precisamente el arte siempre trata de provocar, de transgredir…

El Valle de los Caídos

Contra el humorista Dani Mateo se admitió a trámite una denuncia por decir, en un programa de humor como El Intermedio de la Sexta, un chiste sobre la Cruz del Valle de los Caídos. En concreto lo que dijo es: “Franco quería que esa cruz se viera de lejos. Normal porque… ¿quién va a querer ver esa mierda de cerca?”

Asombrosamente se ha defendido la libertad de expresión cuando revistas como la francesa Charlie Hebdo publicaba caricaturas de Mahoma, pero luego no se puede hacer un comentario sarcástico en un programa de humor.

ARCO y la censura

Hace unos días ARCO, la Feria de Arte Contemporáneo, retiraba unas fotos de Santiago Sierra con caras pixeladas en las que se veía, entre otros, a diferentes políticos catalanes, por ser una colección bajo el nombre de ´Presos políticos en la España contemporánea`. Es una opinión, con la que se puede coincidir o no, pero ¿de verdad vamos a retirar todo el arte que no coincida con las opiniones de otros? ¿Y quién va a tomar esa decisión en el nombre de todos?

Tampoco la literatura parece librarse de esta nueva ´moda`. El libro Fariña, obra del periodista Nacho Carretero que profundiza sobre la historia del narcotráfico gallego, fue ordenado que se retirara del mercado por una juez de Collado Villalba (Madrid). Parece que lo que no ha conseguido el todopoderoso Donald Trump contra la publicación del libro que habla de él y no le deja en buen lugar (Fire and Fury: Inside de Trump White House del periodista Michael Wolff) habría tenido más éxito en España.

Delito de expresión

La religión también ha estado detrás de la denuncia y condena al joven de Jaén, Daniel Christian, por hacer un fotomontaje de su rostro sobre la imagen de una escultura de Cristo y subirlo a sus redes sociales.

Ahora un pecho está mal visto, una opinión es inadmisible si no es ´políticamente correcta` y una canción puede suponer el encarcelamiento. Con esos criterios grandes obras de todo tipo no habrían pasado nunca la censura en su tiempo y, por supuesto, no podrían ser parte de la historia del arte mundial.

No quiere decir que todo lo anteriormente expuesto pueda ser de buen o mal gusto, pero con todo esto lo que puede peligrar es la libertad de expresión. Y no lo digo yo, lo dice Ignacio González, portavoz de jueces para la democracia, quien con la condena de tres años y medio de cárcel al rapero mallorquín Valtonyc afirmaba: “desgraciadamente, en España está en peligro la libertad de expresión” afirmando que “si es un delito de expresión, debería ser sólo multado o sancionado económicamente”.

4.000 millones de euros

Mientras todo esto ocurre, el Ministerio de Defensa, por poner un ejemplo, gasta casi 3.700 millones de euros en cuatro submarinos, tras aumentar 1.550 millones sobre el presupuesto inicial ya que los sumergibles solo hacían eso, sumergirse y no salir a flote después de una inversión del dinero de todos de más de 2.200 millones de euros. La entrega será ´inmediata` (léase la ironía) y se fija entre septiembre de 2022 y julio de 2027. ¿Seguro que esto no es más denunciable?

Sé que esta opinión tendrá a muchos en contra, críticos con esta forma de pensar, pero es admisible, no todos tenemos porque opinar lo mismo y nadie está obligado a leer esta editorial y, mucho menos, a coincidir con esta opinión. Me conformo con que no llegue nadie que se considere el Dios en la tierra y decida que no pasa la censura.

Desde los 14 años dedicado a esta profesión del periodismo en la que ha ejercido en todos los niveles, desde corresponsal a editor. En la actualidad es el director de los medios de comunicación AQUÍ.
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