Pascual Luna Parra: «No descarto volver al mundo del fútbol y menos si se trata del Hércules»

Entrevista a Pascual Luna Parra / Ex futbolista del Hércules (Biar -Alicante-, 27 de febrero de 1963) Pascual Luna lleva una década desvinculado del que había sido su mundo: el fútbol. Asegura que después de toda una vida dedicado al balón necesitaba reciclarse y que el destino hizo que su camino y el del deporte rey se separaran. Sin embargo, aunque quisiera -que no quiere-, su nombre siempre estará ligado al Hércules. Dos ascensos a Primera con el club blanquiazul le contemplan y, sobre todo, una declaración de amor pública en toda regla, porque no se puede definir de otra manera la decisión que en su día tomara el centrocampista de abandonar las mieles del fútbol de élite en un momento dulce de su carrera para regresar a casa e intentar sacar al Hércules de las catacumbas del fútbol español. Es lo que hizo en la temporada 91-92, cuando decidió dejar el Mallorca en Primera para volver a Alicante. ¿Se considera un romántico? No sé si un romántico, pero sí me considero una persona sensible. Y no lo digo como algo positivo sino como algo negativo. Negativo, ¿por qué? Porque a veces hay que ser mucho más pragmático, más práctico. Pero lo hecho, hecho está. Con 14 años me fichó el Hércules, crecí en las pensiones del Hércules, en las inferiores del club, lo mamé, tuve el honor de formarme como persona y como profesional a la sombra de los Baena, Giuliano, Rivera, Albadalejo, Carcelén… que fueron unos padres para mí deportivamente y, en algunos casos, también personal. Adquirí unos conocimientos y una experiencia que no me las quita nadie. Es algo que llevo dentro. ¿Se arrepiente, entonces, de aquella decisión que tomó? A nivel profesional, la cagué, eso está claro. Me equivoqué, pero no me arrepiento. Viví momentos malos al llegar aquí porque el equipo estaba en una situación parecida a la de ahora. Luego entre todos logramos ascender, aunque fue un poco engañarnos porque nunca se han hecho las cosas bien. Pero lo hecho, hecho está. «Todo el mundo hemos salido del Hércules como no merecíamos» ¿Le hubiera gustado tener un mayor reconocimiento por parte del club? Claro, pero a mí, a Juan Baena, a Albadalejo… Todo el mundo hemos salido del Hércules como no merecíamos. «El día de mi debut, desde el banquillo, pensé que lo que veía en el campo era para hombres y no para mí; y en ese momento Koldo Aguirre me dijo ‘niño, calienta’» Hablemos de recuerdos. ¿Qué le viene a la memoria de su debut con el Hércules contra el Espanyol en Sarriá? Con Koldo Aguirre de entrenador. Recuerdo a Ayfuch, un central del Espanyol, defendiendo a Kustudic. Yo estaba en el banquillo y pensaba en qué demonios hacía yo allí. Los puñetazos que se daban, las patadas… Veía que eso era para hombres y no me veía ahí. Y mientras pensaba eso Koldo Aguirre me dijo: ‘niño, calienta’ y yo estaba asustadísimo porque no me veía capacitado. Por eso que dice que no se veía jugando aquel fútbol con tanto contacto, ¿cree que el fútbol actual le iría mejor? Ese fútbol lo ha cambiado la televisión. En aquel entonces la tele daba cinco minutos para todos los partidos. Yo creo que sí me iría mejor pero nunca lo sabremos. «Profesionalmente, me equivoqué al volver al Hércules, pero a nivel personal entendía que debía hacerlo y no me arrepiento» El fútbol lo ha cambiado la televisión… y el dinero. ¿El factor económico hace más difícil ver a un jugador tomando la decisión que usted tomó al regresar al Hércules? Bueno, en aquella época también era difícil. Serra Ferrer hizo lo imposible para que no me viniera, me ofreció dos años más de contrato. A nivel profesional me equivoqué, pero a nivel personal entendí que debía venirme. ¿Tiene la sensación de que podía haber llegado más lejos de lo que lo hizo en su carrera futbolística? Sí, pero es más una cuestión mía personal, de confianza. Me marcó mucho la muerte de mi padre con 18 años porque era una referencia para mí. Pero sí tengo esa sensación de que podía haber hecho más, pero lo hecho, hecho está. Al menos, en aquella segunda etapa en el club blanquiazul, consiguió regresar con el Hércules a Primera, aunque no pudiera disfrutar mucho en el campo de aquel ascenso de la 95-96. Era titular, pero en uno de los primeros partidos de Liga tuve una lesión grave de tibia y peroné. Recuperé bien, en siete meses, y reaparecí jugando unos minutos en Badajoz el día del ascenso. «Alegrías y tristezas, satisfacciones y desengaños. Ése ha sido el sino del Hércules durante muchos años» Y jugó su último año como profesional en la máxima categoría… aunque con el descenso a Segunda como recuerdo. Alegrías y tristezas, satisfacciones y desengaños… Ese ha sido el sino del Hércules durante muchos años. Excepto en la época cuando fiché por el club, que llegó a estar ocho años seguidos en Primera y pude disfrutar de él desde la grada como jugador del juvenil de División de Honor, luego ha sido un sube y baja y arrastrar siempre problemas. Para aquel año en Primera División el Hércules prescindió de Manolo Jiménez y apostó por Ivan Brzic, con el que usted ya había coincidido en el Mallorca. Hay quien no entendió la decisión. Podría estar horas y horas analizándolo porque me encanta. Yo lo tuve en el Mallorca y en Navidad lo destituyeron, se hizo cargo del equipo Serra Ferrer y ascendimos. Creo que era demasiado moderno para lo que teníamos aquí en el Hércules y no nos supo trasladar su idea futbolística. Jugábamos 4-3-3 y no estábamos preparados, pero creo que era un gran entrenador. Llegó a ser un habitual en las categorías inferiores de la selección y, entre otras cosas, no pudo participar en el Mundial sub-20 de 1981 en Australia porque el Hércules se lo impidió. ¿Cómo vivió aquel momento? Aquellos momentos coincidieron con la muerte de mi padre, yo sufrí un bajón y estaba más en el tema sentimental que en otros asuntos. Quizá por eso no me afectó tanto, aunque lógicamente era lo máximo que podía haber hecho en aquella época y me hubiera gustado disputarlo. Zubizarreta, Bakero, Míchel… en aquella selección había jugadores que después han sido referentes del fútbol español. Recuerdo que en el Europeo que disputé con la selección juvenil yo era el capitán del equipo. Había grandes jugadores. ¿Mantiene alguna relación con ellos? Con Míchel me vi un par de veces. Pero sobre todo con Álvaro Cervera, con Miguel Ángel Nadal… Con Zubizarreta tenía muy buena relación. No la tengo ahora, pero porque no nos vemos, no por otra cosa. Recuerdo que cuando estaba de secretario técnico del Benidorm, Zubizarreta lo era del Athletic y apalabré un amistoso del filial del Athletic. Ha tenido la ocasión de tener a Kubala de entrenador, a Kempes de compañero… He jugado contra Maradona y Schuster y eran impresionantes; Kempes era un jugador extraordinario, Sandor Muller, aunque ya era mayor, aquí en el Hércules era un jugador de talla mundial… Aun estando en equipos modestos como Hércules, Murcia o Mallorca he tenido la oportunidad de conocer a extraordinarios jugadores. En Murcia estuve con Tendillo, Manolo Sánchez, un campeón del Mundo como ‘Tata’ Browon; en Mallorca con Zoran Vulic, un gran central; Pedraza, Nadal, Álvaro Cervera. He sido un privilegiado. La primera época la he dejado para el final porque es la que más me ha marcado. Igual no eran los mejores jugadores, pero sí los mejores profesionales, con diferencia. Rivera, Baena, Giuliano, Kustudic, José Antonio, Carcelén, Juan… En estos tiempos serían jugadores del Madrid o del Barcelona. Tuve un aprendizaje que pocos han podido tener. «Recuerdo especialmente el 0-1 en el Bernabéu con el que logramos la permanencia en Primera. Todo el mundo pensaba que el Madrid nos iba a golear, hasta nosotros» Y de partidos, ¿cuáles recuerda de forma especial? ¿Quizás la final de Copa del Rey que perdió con el Mallorca contra el Atlético de Madrid, por estar en juego un título? Es uno, como los ascensos. Pero tengo un partido que recuerdo especialmente que fue el 0-1 contra el Real Madrid en el Bernabéu, que hizo que lográramos la permanencia en Primera. Todo el mundo pensaba que nos iban a golear los Stielike, Valdano, Santillana… Nos llevaron donde se concentraba la selección el jueves y nos preguntábamos que para qué. Todos, incluso nosotros, pensaban que íbamos a perder y ganar fue una alegría tremenda. En aquel partido estaba sancionado Cartagena y el técnico, Torres, decidió ponerme a mí de libre. Su vida ha experimentado un cambio radical. De vivir por y para el fútbol a apartarse de él. No se deja ver por el Rico Pérez. Veo muy poco fútbol. Me apasiona, sobre todo el tema táctico, pero lo veo muy poco especialmente por falta de tiempo. Era evidente que mi mundo era el fútbol, pero desgraciadamente en Alicante las cosas son como son, han sido así la mayoría de veces y había que buscarse otras cosas. ¿Qué siente al ver al equipo en Segunda B y con todos los problemas que arrastra? Rabia. Ha sido mi casa, he crecido ahí. Desgraciadamente para los alicantinos es más de lo mismo. ¿Más de lo mismo? ¿Se refiere a Enrique Ortiz? En cuatro palabras no se puede explicar. Simplemente, en su momento algún político lo metió para salvar al Hércules, pero no es un hombre de fútbol y no entendió de qué iba esto. «No es una excusa, pero trabajar con esa gente (Enrique Ortiz) era imposible y no había razón para continuar» Su último servicio al Hércules, tras colgar las botas, fue pasar a la dirección deportiva, en los primeros años de Ortiz. Vivió una situación muy similar a la actual. ¿Se fue porque no había conseguido el objetivo del ascenso? ¿Le empujaron a marcharse? No lo digo como excusa, pero trabajar con esta gente era imposible. No había razón de continuar en esas condiciones. «Por experiencia, creo que es mejor empezar de cero, quemar el bancal y empezar a labrarlo de nuevo. Si no, muchos vicios seguirán» ¿Es de los que piensa que sería mejor que el Hércules bajara la persiana y empezara de cero o el Hércules siempre será el Hércules? Es complicado explicar esto. Por la experiencia que tengo o que he tenido ahí dentro, creo que es mejor empezar de cero, quemar el bancal y empezar a labrarlo de nuevo, con savia nueva. Si no, muchos de los vicios, defectos y anormalidades que hay, seguirán ahí. Si eso sucediera, ¿se replantearía volver al mundo del fútbol o es una etapa totalmente finiquitada? Nunca lo he descartado. Hace un par de años estuve a punto de volver por mediación de un amigo que es entrenador en Segunda… No lo descarto nunca y más tratándose del Hércules. Pero eso es una hipótesis y tampoco merece la pena hablar de eso. Post Views: 434 Relacionado

Tras una vida ligada al balón como futbolista y director deportivo, hace ya una década que se desligó del deporte rey

- Escrito el 27 mayo, 2017, 1:39 pm
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Entrevista a Pascual Luna Parra / Ex futbolista del Hércules (Biar -Alicante-, 27 de febrero de 1963)

Pascual Luna lleva una década desvinculado del que había sido su mundo: el fútbol. Asegura que después de toda una vida dedicado al balón necesitaba reciclarse y que el destino hizo que su camino y el del deporte rey se separaran. Sin embargo, aunque quisiera -que no quiere-, su nombre siempre estará ligado al Hércules. Dos ascensos a Primera con el club blanquiazul le contemplan y, sobre todo, una declaración de amor pública en toda regla, porque no se puede definir de otra manera la decisión que en su día tomara el centrocampista de abandonar las mieles del fútbol de élite en un momento dulce de su carrera para regresar a casa e intentar sacar al Hércules de las catacumbas del fútbol español. Es lo que hizo en la temporada 91-92, cuando decidió dejar el Mallorca en Primera para volver a Alicante.

¿Se considera un romántico?

No sé si un romántico, pero sí me considero una persona sensible. Y no lo digo como algo positivo sino como algo negativo.

Negativo, ¿por qué?

Porque a veces hay que ser mucho más pragmático, más práctico. Pero lo hecho, hecho está. Con 14 años me fichó el Hércules, crecí en las pensiones del Hércules, en las inferiores del club, lo mamé, tuve el honor de formarme como persona y como profesional a la sombra de los Baena, Giuliano, Rivera, Albadalejo, Carcelén… que fueron unos padres para mí deportivamente y, en algunos casos, también personal. Adquirí unos conocimientos y una experiencia que no me las quita nadie. Es algo que llevo dentro.

¿Se arrepiente, entonces, de aquella decisión que tomó?

A nivel profesional, la cagué, eso está claro. Me equivoqué, pero no me arrepiento. Viví momentos malos al llegar aquí porque el equipo estaba en una situación parecida a la de ahora. Luego entre todos logramos ascender, aunque fue un poco engañarnos porque nunca se han hecho las cosas bien. Pero lo hecho, hecho está.

«Todo el mundo hemos salido del Hércules como no merecíamos»

¿Le hubiera gustado tener un mayor reconocimiento por parte del club?

Claro, pero a mí, a Juan Baena, a Albadalejo… Todo el mundo hemos salido del Hércules como no merecíamos.

«El día de mi debut, desde el banquillo, pensé que lo que veía en el campo era para hombres y no para mí; y en ese momento Koldo Aguirre me dijo ‘niño, calienta’»

Hablemos de recuerdos. ¿Qué le viene a la memoria de su debut con el Hércules contra el Espanyol en Sarriá?

Con Koldo Aguirre de entrenador. Recuerdo a Ayfuch, un central del Espanyol, defendiendo a Kustudic. Yo estaba en el banquillo y pensaba en qué demonios hacía yo allí. Los puñetazos que se daban, las patadas… Veía que eso era para hombres y no me veía ahí. Y mientras pensaba eso Koldo Aguirre me dijo: ‘niño, calienta’ y yo estaba asustadísimo porque no me veía capacitado.

Por eso que dice que no se veía jugando aquel fútbol con tanto contacto, ¿cree que el fútbol actual le iría mejor?

Ese fútbol lo ha cambiado la televisión. En aquel entonces la tele daba cinco minutos para todos los partidos. Yo creo que sí me iría mejor pero nunca lo sabremos.

«Profesionalmente, me equivoqué al volver al Hércules, pero a nivel personal entendía que debía hacerlo y no me arrepiento»

El fútbol lo ha cambiado la televisión… y el dinero. ¿El factor económico hace más difícil ver a un jugador tomando la decisión que usted tomó al regresar al Hércules?

Bueno, en aquella época también era difícil. Serra Ferrer hizo lo imposible para que no me viniera, me ofreció dos años más de contrato. A nivel profesional me equivoqué, pero a nivel personal entendí que debía venirme.

¿Tiene la sensación de que podía haber llegado más lejos de lo que lo hizo en su carrera futbolística?

Sí, pero es más una cuestión mía personal, de confianza. Me marcó mucho la muerte de mi padre con 18 años porque era una referencia para mí. Pero sí tengo esa sensación de que podía haber hecho más, pero lo hecho, hecho está.

Al menos, en aquella segunda etapa en el club blanquiazul, consiguió regresar con el Hércules a Primera, aunque no pudiera disfrutar mucho en el campo de aquel ascenso de la 95-96.

Era titular, pero en uno de los primeros partidos de Liga tuve una lesión grave de tibia y peroné. Recuperé bien, en siete meses, y reaparecí jugando unos minutos en Badajoz el día del ascenso.

«Alegrías y tristezas, satisfacciones y desengaños. Ése ha sido el sino del Hércules durante muchos años»

Y jugó su último año como profesional en la máxima categoría… aunque con el descenso a Segunda como recuerdo.

Alegrías y tristezas, satisfacciones y desengaños… Ese ha sido el sino del Hércules durante muchos años. Excepto en la época cuando fiché por el club, que llegó a estar ocho años seguidos en Primera y pude disfrutar de él desde la grada como jugador del juvenil de División de Honor, luego ha sido un sube y baja y arrastrar siempre problemas.

Para aquel año en Primera División el Hércules prescindió de Manolo Jiménez y apostó por Ivan Brzic, con el que usted ya había coincidido en el Mallorca. Hay quien no entendió la decisión.

Podría estar horas y horas analizándolo porque me encanta. Yo lo tuve en el Mallorca y en Navidad lo destituyeron, se hizo cargo del equipo Serra Ferrer y ascendimos. Creo que era demasiado moderno para lo que teníamos aquí en el Hércules y no nos supo trasladar su idea futbolística. Jugábamos 4-3-3 y no estábamos preparados, pero creo que era un gran entrenador.

Llegó a ser un habitual en las categorías inferiores de la selección y, entre otras cosas, no pudo participar en el Mundial sub-20 de 1981 en Australia porque el Hércules se lo impidió. ¿Cómo vivió aquel momento?

Aquellos momentos coincidieron con la muerte de mi padre, yo sufrí un bajón y estaba más en el tema sentimental que en otros asuntos. Quizá por eso no me afectó tanto, aunque lógicamente era lo máximo que podía haber hecho en aquella época y me hubiera gustado disputarlo.

Zubizarreta, Bakero, Míchel… en aquella selección había jugadores que después han sido referentes del fútbol español.

Recuerdo que en el Europeo que disputé con la selección juvenil yo era el capitán del equipo. Había grandes jugadores.

¿Mantiene alguna relación con ellos?

Con Míchel me vi un par de veces. Pero sobre todo con Álvaro Cervera, con Miguel Ángel Nadal… Con Zubizarreta tenía muy buena relación. No la tengo ahora, pero porque no nos vemos, no por otra cosa. Recuerdo que cuando estaba de secretario técnico del Benidorm, Zubizarreta lo era del Athletic y apalabré un amistoso del filial del Athletic.

Ha tenido la ocasión de tener a Kubala de entrenador, a Kempes de compañero…

He jugado contra Maradona y Schuster y eran impresionantes; Kempes era un jugador extraordinario, Sandor Muller, aunque ya era mayor, aquí en el Hércules era un jugador de talla mundial… Aun estando en equipos modestos como Hércules, Murcia o Mallorca he tenido la oportunidad de conocer a extraordinarios jugadores. En Murcia estuve con Tendillo, Manolo Sánchez, un campeón del Mundo como ‘Tata’ Browon; en Mallorca con Zoran Vulic, un gran central; Pedraza, Nadal, Álvaro Cervera. He sido un privilegiado.

La primera época la he dejado para el final porque es la que más me ha marcado. Igual

no eran los mejores jugadores, pero sí los mejores profesionales, con diferencia. Rivera, Baena, Giuliano, Kustudic, José Antonio, Carcelén, Juan… En estos tiempos serían jugadores del Madrid o del Barcelona. Tuve un aprendizaje que pocos han podido tener.

«Recuerdo especialmente el 0-1 en el Bernabéu con el que logramos la permanencia en Primera. Todo el mundo pensaba que el Madrid nos iba a golear, hasta nosotros»

Y de partidos, ¿cuáles recuerda de forma especial? ¿Quizás la final de Copa del Rey que perdió con el Mallorca contra el Atlético de Madrid, por estar en juego un título?

Es uno, como los ascensos. Pero tengo un partido que recuerdo especialmente que fue el 0-1 contra el Real Madrid en el Bernabéu, que hizo que lográramos la permanencia en Primera. Todo el mundo pensaba que nos iban a golear los Stielike, Valdano, Santillana… Nos llevaron donde se concentraba la selección el jueves y nos preguntábamos que para qué. Todos, incluso nosotros, pensaban que íbamos a perder y ganar fue una alegría tremenda.

En aquel partido estaba sancionado Cartagena y el técnico, Torres, decidió ponerme a mí de libre.

Su vida ha experimentado un cambio radical. De vivir por y para el fútbol a apartarse de él. No se deja ver por el Rico Pérez.

Veo muy poco fútbol. Me apasiona, sobre todo el tema táctico, pero lo veo muy poco especialmente por falta de tiempo. Era evidente que mi mundo era el fútbol, pero desgraciadamente en Alicante las cosas son como son, han sido así la mayoría de veces y había que buscarse otras cosas.

¿Qué siente al ver al equipo en Segunda B y con todos los problemas que arrastra?

Rabia. Ha sido mi casa, he crecido ahí. Desgraciadamente para los alicantinos es más de lo mismo.

¿Más de lo mismo? ¿Se refiere a Enrique Ortiz?

En cuatro palabras no se puede explicar. Simplemente, en su momento algún político lo metió para salvar al Hércules, pero no es un hombre de fútbol y no entendió de qué iba esto.

«No es una excusa, pero trabajar con esa gente (Enrique Ortiz) era imposible y no había razón para continuar»

Su último servicio al Hércules, tras colgar las botas, fue pasar a la dirección deportiva, en los primeros años de Ortiz. Vivió una situación muy similar a la actual. ¿Se fue porque no había conseguido el objetivo del ascenso? ¿Le empujaron a marcharse?

No lo digo como excusa, pero trabajar con esta gente era imposible. No había razón de continuar en esas condiciones.

«Por experiencia, creo que es mejor empezar de cero, quemar el bancal y empezar a labrarlo de nuevo. Si no, muchos vicios seguirán»

¿Es de los que piensa que sería mejor que el Hércules bajara la persiana y empezara de cero o el Hércules siempre será el Hércules?

Es complicado explicar esto. Por la experiencia que tengo o que he tenido ahí dentro, creo que es mejor empezar de cero, quemar el bancal y empezar a labrarlo de nuevo, con savia nueva. Si no, muchos de los vicios, defectos y anormalidades que hay, seguirán ahí.

Si eso sucediera, ¿se replantearía volver al mundo del fútbol o es una etapa totalmente finiquitada?

Nunca lo he descartado. Hace un par de años estuve a punto de volver por mediación de un amigo que es entrenador en Segunda… No lo descarto nunca y más tratándose del Hércules. Pero eso es una hipótesis y tampoco merece la pena hablar de eso.