Lo que nos quita la tecnología

Son cuantiosas las ventajas que nos aporta la tecnología. Los avances en medicina, la inmediatez de las comunicaciones, el acceso a ingente cantidad de información, la conexión con personas y lugares lejanos o la posibilidad de realizar compras sin desplazarte físicamente al lugar de venta, entre otras, son claros ejemplos de ello Y aunque es cierto que tiene muchas bondades, no lo es menos que la utilización diaria -en el trabajo y en la vida personal- de las (no tan) nuevas tecnologías, también trae consigo, en el anverso de la moneda, algunas desventajas. Derecho a la desconexión digital Una de las consecuencias más estudiadas del uso de las tecnologías es el estrés -o, como ya se conoce, ‘tecnoestrés-  que nos provoca, tanto por la intensidad de su uso, cuanto por la adaptación a la era digital. De esta exigencia -laboral y social- de estar ´siempre conectado` empieza a cobrar importancia el ´Derecho a la desconexión digital`, como facultad de los trabajadores de apagar los instrumentos tecnológicos que le mantienen activo con la empresa fuera del horario laboral. «La utilización de la tecnología provoca la necesidad de obtener respuestas rápidas, que se materializa en ansiedad» Pero, sin ánimo de reproducir aquí resultados de estudios científicos, creo que hay otra secuela del uso de las tecnologías que está ganando importancia: la impaciencia. La utilización de la tecnología provoca la necesidad de obtener respuestas rápidas, que se materializa en la ansiedad de no saber esperar o el desasosiego de no poder conectar inmediatamente con quién está al otro lado de otro terminal tecnológico (Smartphone, Tablet u ordenador). Es importante aprender a separarse ocasionalmente de ella para volver a hacer de la paciencia una virtud. Aislamiento El tercero de los efectos negativos de las nuevas tecnologías, y quizás el más evidente de todos ellos, es el paradójico aislamiento que producen. Aunque persiguen lograr proximidad pese a las distancias, la experiencia nos demuestra que el resultado es justamente el contrario: las pantallas sustituyen la realidad, se limitan las comunicaciones interpersonales y las redes sociales (que nacen para unir) atrapan en una máscara de narcisismo e individualismo. «La celeridad de las nuevas tecnologías es útil en determinados momentos pero aplicada a todas las situaciones nos puede desconectar de la realidad más próxima» No obstante, no todo está perdido. En primer lugar, porque son más y mejores las ventajas. Y, en segundo lugar, y más importante, porque las desventajas que he citado son fácilmente modificables con nuestra actitud. La celeridad de las nuevas tecnologías es útil en determinados momentos concretos, pero, aplicada a todas las situaciones nos puede desconectar de la realidad más próxima, nos devuelve información de menos calidad (por menos seleccionada) y nos aleja en las relaciones personales. Relacionado

Artículo de opinión de Paloma Arrabal | Profesora de derecho procesal UMH

- Escrito el 05 junio, 2017, 1:00 pm
4 mins
Son cuantiosas las ventajas que nos aporta la tecnología. Los avances en medicina, la inmediatez de las comunicaciones, el acceso a ingente cantidad de información, la conexión con personas y lugares lejanos o la posibilidad de realizar compras sin desplazarte físicamente al lugar de venta, entre otras, son claros ejemplos de ello

Y aunque es cierto que tiene muchas bondades, no lo es menos que la utilización diaria -en el trabajo y en la vida personal- de las (no tan) nuevas tecnologías, también trae consigo, en el anverso de la moneda, algunas desventajas.

Derecho a la desconexión digital

Una de las consecuencias más estudiadas del uso de las tecnologías es el estrés -o, como ya se conoce, ‘tecnoestrés-  que nos provoca, tanto por la intensidad de su uso, cuanto por la adaptación a la era digital. De esta exigencia -laboral y social- de estar ´siempre conectado` empieza a cobrar importancia el ´Derecho a la desconexión digital`, como facultad de los trabajadores de apagar los instrumentos tecnológicos que le mantienen activo con la empresa fuera del horario laboral.

«La utilización de la tecnología provoca la necesidad de obtener respuestas rápidas, que se materializa en ansiedad»

Pero, sin ánimo de reproducir aquí resultados de estudios científicos, creo que hay otra secuela del uso de las tecnologías que está ganando importancia: la impaciencia. La utilización de la tecnología provoca la necesidad de obtener respuestas rápidas, que se materializa en la ansiedad de no saber esperar o el desasosiego de no poder conectar inmediatamente con quién está al otro lado de otro terminal tecnológico (Smartphone, Tablet u ordenador). Es importante aprender a separarse ocasionalmente de ella para volver a hacer de la paciencia una virtud.

Aislamiento

El tercero de los efectos negativos de las nuevas tecnologías, y quizás el más evidente de todos ellos, es el paradójico aislamiento que producen. Aunque persiguen lograr proximidad pese a las distancias, la experiencia nos demuestra que el resultado es justamente el contrario: las pantallas sustituyen la realidad, se limitan las comunicaciones interpersonales y las redes sociales (que nacen para unir) atrapan en una máscara de narcisismo e individualismo.

«La celeridad de las nuevas tecnologías es útil en determinados momentos pero aplicada a todas las situaciones nos puede desconectar de la realidad más próxima»

No obstante, no todo está perdido. En primer lugar, porque son más y mejores las ventajas. Y, en segundo lugar, y más importante, porque las desventajas que he citado son fácilmente modificables con nuestra actitud. La celeridad de las nuevas tecnologías es útil en determinados momentos concretos, pero, aplicada a todas las situaciones nos puede desconectar de la realidad más próxima, nos devuelve información de menos calidad (por menos seleccionada) y nos aleja en las relaciones personales.