Golpe en seco al levante

El trasvase cero es, desde este mes, una realidad. El grito de desesperación que ASAJA no ha dejado de pronunciar desde que se aprobara el Memorándum del Tajo-Segura, que elevó de 240 a 400 hm3 las reservas mínimas de los embalses de Entrepeñas y Buendía para que se pueda trasvasar agua al Segura hace 4 años, hoy encuentra su peor desenlace El Memorándum de Entendimiento, que se vendió como un hito “histórico” que venía a solucionar definitivamente los problemas hídricos entre Castilla La Mancha, Murcia y Alicante, acaba de desvelar la misión encubierta para la que se creó, inutilizar el trasvase y sentenciar a nuestro sistema agrario. Desde ASAJA nos quedamos solos en aquel momento, con el único apoyo del Rector Emérito D. Antonio Gil y su departamento de la Universidad de Alicante, al denunciar que el aumento de las reservas era una losa para los intereses agrarios del sureste, y los últimos datos nos iban anticipando la desgracia. El rechazo a la cláusula Narbona, que intentaba sustituir el agua del trasvase por la desalada, fue uno de los pilares de este Memorándum, y ahora nos encontramos con que está más viva que nunca. Asimismo, este documento permitía, en caso de que se alcanzasen niveles bajos en las reservas, la cesión de aguas entre cuencas, y resulta que también están paralizadas. Por otro lado, el Gobierno ha recortado en los dos últimos años un 80% el agua del Tajo que envía a Alicante y Murcia. De los 38 hectómetros mensuales que llegaban en 2015, se ha pasado a los escasos 7,5 hm3 aprobados en mayo. Actualmente, los niveles de los embalses se sitúan en 347 hm3, por lo que, si no llueve en la cabecera del río, algo poco probable, solo nos quedaba una salvación, que Mariano Rajoy aprobara un trasvase extraordinario, como ya hizo Felipe González en 1995, incluso con reservas por debajo de los 240 hm3. Nunca pensamos que nos dejarían tirados en la cuneta. Y así ha sido. La Ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, ha afirmado que no habrá trasvases hasta que se recuperen las reservas y ha dejado caer que el problema es nuestro modelo productivo. ¡Vaya desvergüenza! Ahora resulta que quieren que arranquemos árboles y destruyamos la superficie agraria. Nos encontramos ante la mayor estafa e incompetencia política de todos los tiempos. Fueron PP, con su Plan Hidrológico Nacional, y el PSOE, con el Plan del Agua, los que nos prometieron agua en cantidad, calidad y a un precio asequible. Y les creímos, porque no pensábamos que fueran tan frívolos de llevarnos a esta situación habiendo agua en España. No podemos dejar de revolvernos cuando España tiene que trasvasar a Portugal por el convenio de Albufeira 2.700 hm3, y le entrega el triple; cuando cada invierno el Gobierno tiene que aprobar ayudas por inundaciones cuando el Ebro se desborda; y cuando el Júcar se ve en la situación de tener que tirar al mar 100 hm3 si no se produce un desembalse antes de octubre. Se constata, una vez más, que lo que existe es un problema de índole política y territorial, no de escasez. Existe un problema de nula gobernanza del recurso hídrico. No hay gestión ni proyectos. Lo único que hacen es mirar hacia otro lado. El sureste no se ha montado este “tinglado” productivo de la nada. Basándonos en su promesas, hemos creamos una red de regadíos de máximo aprovechamiento y eficientes sistemas de producción de alimentos de primera calidad que han hecho que la exportación Alicante, Murcia y Almería represente un 42% de las ventas del sector en España, situándonos a la cabeza de la exportación española y aportando al PIB 2.364 millones, además de habernos convertido en la despensa de Europa, como quedó demostrado el pasado invierno, cuando los mercados de la UE tuvieron que abastecerse de nuestras producciones, las únicas en sobrevivir a los temporales. En definitiva, el problema del agua es un asunto con rango de Estado que le pertenece resolver a la presidencia del Gobierno. Solo pedimos que sea el propio Rajoy el que tenga el coraje de decir de su propia boca que nuestro modelo productivo es fruto de un error construido a base de nuestras propias fantasías y que les diga directamente a los 80.000 regantes de Alicante, Murcia y Almería y a los 70.000 trabajadores que dependen del trasvase, que no hay agua hasta que vuelva a llover en la cabecera del Tajo, allá por noviembre o diciembre, con algo de suerte. Puede que sólo de esta manera, la Unión Europea tome riendas en un asunto que no solo es de Estado, sino continental, porque primero morirá nuestro sistema productivo y nuestra economía, pero esto es un castillo de naipes en el que irán cayendo uno tras otro todos los eslabones de la cadena, llegando a afectar directamente a los consumidores de toda Europa cuando vayan al supermercado y no tengan frutas y hortalizas que llevarse a la boca. Post Views: 392 Relacionado

Artículo de opinión de Eladio Aniorte Aparicio | Presidente de ASAJA Alicante – Jóvenes Agricultores

- Escrito el 20 junio, 2017, 10:07 am
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El trasvase cero es, desde este mes, una realidad. El grito de desesperación que ASAJA no ha dejado de pronunciar desde que se aprobara el Memorándum del Tajo-Segura, que elevó de 240 a 400 hm3 las reservas mínimas de los embalses de Entrepeñas y Buendía para que se pueda trasvasar agua al Segura hace 4 años, hoy encuentra su peor desenlace

El Memorándum de Entendimiento, que se vendió como un hito “histórico” que venía a solucionar definitivamente los problemas hídricos entre Castilla La Mancha, Murcia y Alicante, acaba de desvelar la misión encubierta para la que se creó, inutilizar el trasvase y sentenciar a nuestro sistema agrario.

Desde ASAJA nos quedamos solos en aquel momento, con el único apoyo del Rector Emérito D. Antonio Gil y su departamento de la Universidad de Alicante, al denunciar que el aumento de las reservas era una losa para los intereses agrarios del sureste, y los últimos datos nos iban anticipando la desgracia. El rechazo a la cláusula Narbona, que intentaba sustituir el agua del trasvase por la desalada, fue uno de los pilares de este Memorándum, y ahora nos encontramos con que está más viva que nunca. Asimismo, este documento permitía, en caso de que se alcanzasen niveles bajos en las reservas, la cesión de aguas entre cuencas, y resulta que también están paralizadas. Por otro lado, el Gobierno ha recortado en los dos últimos años un 80% el agua del Tajo que envía a Alicante y Murcia. De los 38 hectómetros mensuales que llegaban en 2015, se ha pasado a los escasos 7,5 hm3 aprobados en mayo. Actualmente, los niveles de los embalses se sitúan en 347 hm3, por lo que, si no llueve en la cabecera del río, algo poco probable, solo nos quedaba una salvación, que Mariano Rajoy aprobara un trasvase extraordinario, como ya hizo Felipe González en 1995, incluso con reservas por debajo de los 240 hm3.

Nunca pensamos que nos dejarían tirados en la cuneta. Y así ha sido. La Ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, ha afirmado que no habrá trasvases hasta que se recuperen las reservas y ha dejado caer que el problema es nuestro modelo productivo. ¡Vaya desvergüenza! Ahora resulta que quieren que arranquemos árboles y destruyamos la superficie agraria.

Nos encontramos ante la mayor estafa e incompetencia política de todos los tiempos. Fueron PP, con su Plan Hidrológico Nacional, y el PSOE, con el Plan del Agua, los que nos prometieron agua en cantidad, calidad y a un precio asequible. Y les creímos, porque no pensábamos que fueran tan frívolos de llevarnos a esta situación habiendo agua en España. No podemos dejar de revolvernos cuando España tiene que trasvasar a Portugal por el convenio de Albufeira 2.700 hm3, y le entrega el triple; cuando cada invierno el Gobierno tiene que aprobar ayudas por inundaciones cuando el Ebro se desborda; y cuando el Júcar se ve en la situación de tener que tirar al mar 100 hm3 si no se produce un desembalse antes de octubre. Se constata, una vez más, que lo que existe es un problema de índole política y territorial, no de escasez. Existe un problema de nula gobernanza del recurso hídrico. No hay gestión ni proyectos. Lo único que hacen es mirar hacia otro lado.

El sureste no se ha montado este “tinglado” productivo de la nada. Basándonos en su promesas, hemos creamos una red de regadíos de máximo aprovechamiento y eficientes sistemas de producción de alimentos de primera calidad que han hecho que la exportación Alicante, Murcia y Almería represente un 42% de las ventas del sector en España, situándonos a la cabeza de la exportación española y aportando al PIB 2.364 millones, además de habernos convertido en la despensa de Europa, como quedó demostrado el pasado invierno, cuando los mercados de la UE tuvieron que abastecerse de nuestras producciones, las únicas en sobrevivir a los temporales.

En definitiva, el problema del agua es un asunto con rango de Estado que le pertenece resolver a la presidencia del Gobierno. Solo pedimos que sea el propio Rajoy el que tenga el coraje de decir de su propia boca que nuestro modelo productivo es fruto de un error construido a base de nuestras propias fantasías y que les diga directamente a los 80.000 regantes de Alicante, Murcia y Almería y a los 70.000 trabajadores que dependen del trasvase, que no hay agua hasta que vuelva a llover en la cabecera del Tajo, allá por noviembre o diciembre, con algo de suerte. Puede que sólo de esta manera, la Unión Europea tome riendas en un asunto que no solo es de Estado, sino continental, porque primero morirá nuestro sistema productivo y nuestra economía, pero esto es un castillo de naipes en el que irán cayendo uno tras otro todos los eslabones de la cadena, llegando a afectar directamente a los consumidores de toda Europa cuando vayan al supermercado y no tengan frutas y hortalizas que llevarse a la boca.

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