El futuro institucional del Hércules queda en el aire

Juan Carlos Ramírez renuncia en el último momento a adquirir las acciones del club al considerar excesivos los 100.000 euros de gastos notariales

- Escrito el 04 octubre, 2017, 3:27 pm
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Vuelta a la casilla de salida. Así queda la situación institucional del Hércules tras el enésimo episodio sobre la subasta de la mayoría accionarial de la entidad. El presidente, Juan Carlos Ramírez, que ofreció 508.150 euros a través de la empresa Kuntajara S.L. tras la convocatoria de la segunda subasta (la primera quedó desierta), renunció en el último momento a hacerse con el lote compuesto por el 15% del capital social del club y del crédito del que es titular la Fundación por importe de 15.425.002 euros que el IVF otorgó a la Fundación en 2010 y por el que están embargadas el 72% de las acciones. La razón, la negativa del presidente del Hércules a abonar los gastos notariales que conlleva la subasta al considerarlos excesivos.

El punto 14 de las bases de la subasta especifica que el adjudicatario debe hacer frente a los gastos de notaría

El punto 14 de las bases de la subasta dice que el adjudicatario debe hacer frente a los gastos de notaría. Dichos gastos ascienden a los 100.000 euros y Ramírez dio como señal 25.000, por lo que la cantidad a abonar se quedaba en 75.000 euros. El presidente del Hércules considera dicha cantidad “inasumible por su improcedencia” ya que entiende que la compra de las acciones era “libre de cargas y gravámenes”. Ramírez asumía solo los gastos inherentes a la formalización de la transmisión de las acciones, unas cifras que no superarían, a su entender, los 3.000 euros.

Por su parte, el director del IVF, Manuel Illueca, señalaba que “la subasta tenía esas condiciones y nosotros no podemos renunciar porque estaríamos prevaricando”. Tras la renuncia de la firma de Juan Carlos Ramírez, Manuel Illueca asegura que “no habrá una adjudicación directa ni, posiblemente, más subastas”, a la vez que recordaba que no van a aceptar ninguna rebaja.

Hacienda y Bruselas
Ramírez resultó ganador de la segunda subasta por 508.150 euros a través de la empresa Kuntajara S.L., pero no firma el acuerdo

El futuro del Hércules es más incierto que nunca tras este movimiento inesperado de la renuncia de las acciones de la entidad, ya que hay dos importantes frentes abiertos que, en principio, se iban a resolver tras la adjudicación del paquete accionarial a Juan Carlos Ramírez: Hacienda y la sanción de la Comisión Europea.

Juan Carlos Ramírez llegó a un acuerdo a finales de junio con el fisco por el que se comprometía a solventar la deuda de 4,3 millones de euros que arrastraba el club con la Agencia Tributaria. El acuerdo consistía en el pago inmediato de 2 millones de euros y un aval con “garantías personales” del propio Ramírez para abonar el resto de la deuda, concretamente 2,3 millones de euros.

Además, no se puede olvidar la sanción de 6,9 millones que reclama la Comisión Europea al Hércules por recibir ayudas ilegales de Estado en condiciones fuera de mercado, el aval de 18 millones de euros que concedió el IVF a la Fundación. En este caso la Comisión exige que la deuda se pague de manera inmediata y efectiva. Está previsto que en un lapso corto de tiempo Bruselas falle. De momento, la obligación de pago está suspendida cautelarmente.

Rico Pérez

Otra de las cuestiones importantes, a nivel institucional, en el Hércules, es la del uso del estadio blanquiazul, el Rico Pérez. El IVF se hizo con la titularidad del estadio en febrero de 2017 tras resultar vencedor de la subasta del estadio y del 15,07% de las acciones del club. El banco del Consell ya hizo público que cedería al Ayuntamiento de Alicante el estadio José Rico Pérez. Cuando suceda esta cesión, el Hércules tendría que pagar un canon anual de entre 180.000 y 200.000 euros para jugar. Para ello, el Ayuntamiento de Alicante tiene que firmar un convenio de cesión de uso de la instalación con el IVF.

El alcalde de Alicante, Gabriel Echávarri, instó a los nuevos propietarios del Hércules que compren el Rico Pérez cuando el club ascienda a Primera División, para que la propiedad del club y del estadio “estén en las mismas manos”. Pero de momento, en la situación actual, hablar de esta posible situación carece de sentido.