Espigas en perros: cómo evitarlas y cómo sacarlas

- Escrito el 21 julio, 2018, 10:00 am
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En este post te contamos lo que necesitas saber sobre las espigas en perros: cómo prevenir que se claven en la piel o los orificios de tu can y cómo extraerlas si ya se han clavado.

¿Por qué las espigas en perros son tan peligrosas?

Las espigas son la inflorescencia de las plantas gramíneas (las que producen granos de cereales, por ejemplo). Mediante las espigas, este tipo de plantas esparcen sus semillas y se reproducen.

Precisamente la razón de ser de las espigas es servir como soporte a las semillas de las plantas gramíneas y favorecer su propagación. Por eso están diseñadas para quedar enganchadas en el pelo y el cuerpo de los animales que pasan a su lado y ser transportadas por estos hasta un punto distante donde eclosionar y producir una nueva planta.

Forma de arpón y paraguas

Las espigas en perros son especialmente molestas, y es que son afiladas y terminadas en punta. Tienen forma de arpón y ello les sirve para adherirse a los seres vivos que pasan cerca o las pisan y poder ser transportadas por ellos. Además, su superficie está recubierta por una especie de ganchos casi microscópicos que propician que las espigas queden atrapadas en el pelo de los animales o incluso en la vestimenta de las personas.

Para acabar de completar su estrategia de adhesión, resulta que también tienen forma de paraguas. Así, su punta afilada se clava y las “varitas” que se abren en forma de paraguas impiden que retroceda y favorecen que se vaya clavando cada vez con más consistencia. Es por esto también que las espigas en perros son un problema a tener muy en cuenta y deben extraerse lo antes posible.

La forma de arpón y paraguas de las espigas hace que se enganchen en el pelaje de nuestros perros y queden fuertemente adheridas, pudiendo provocar heridas, abscesos e infecciones que pueden llegar a ser graves.

¿Dónde se les suelen clavar las espigas a los perros?

Cuando se secan, estas plantas se desprenden con facilidad. En primavera y verano las espigas son un denominador común en la mayoría de zonas rurales de nuestro país. Estas dos estaciones son las de mayor riesgo para nuestros perros. Las espigas en perros suelen quedar clavas en:

Las zonas interdigitales: entre los dedos de las patas, cuando el perro pisa un campo de espigas o una zona con gran presencia de ellas. El problema es que si no nos damos cuenta de que a nuestro perro se le ha clavado una espiga entre las almohadillas de las patas, ésta pueda introducirse profundamente y provocar un absceso (zona de infección con pus) o, incluso, recorrer varios centímetros bajo la piel originando una fístula. El remedio será acudir al veterinario para que haga un pequeño corte y extraiga la espiga. Se requiere anestesia o sedación.

Entre el pelo de cualquier zona del cuerpo: en perros de pelo largo, esto es un gran problema ya que es difícil detectarlas, más aún si el can tiene un color de pelaje similar al de las plantas gramíneas. Las espigas en perros son un grave peligro en estos casos.

En los oídos: cuando se introducen en el oído, pueden llegar a provocar la perforación del tímpano. Por eso es importante acudir al veterinario al menor síntoma. Habitualmente, las espigas que se clavan en los oídos generan una reacción similar a cuando un perro padece otitis. Y es que, al igual que sucede con esta dolencia, el animal ladea la cabeza de forma parecida. Son muy molestas y dolorosas.

En la nariz:  puesto que los canes exploran el entorno mediante el olfato, es frecuente encontrar espigas en perros que se las han clavado en la nariz. Lo notaremos porque el perro estornuda con mucha frecuencia y fuerza, o bien porque la trufa empieza a sangrar. Hay que pensar que esta zona de la anatomía canina es muy sensible y está regada por muchos vasos capilares de modo que puede sangrar con gran facilidad, de modo que si no sabes cómo sacar una espiga de la nariz de un perro tienes dos opciones: hacerlo tú mismo con el máximo cuidado delicadeza o llevarlo al veterinario.

En los ojos: Cuando se introducen en los ojos, se quedan alojadas entre el globo ocular y el párpado del perro. Las espigas en perros se pueden alojar también en el llamado “tercer párpado” canino. Es fácil detectarlas porque el ojo enseguida se inflama y el perro lo tiene medio cerrado. El peligro es que, al notar la molestia, el animal se lastime todavía más con la pata o el espolón. Las espigas en los ojos son muy dolorosas, molestas y altamente peligrosas. Si no se extraen a tiempo pueden llegar a provocar infecciones serias y ceguera.

¿Cómo evitar que se le clave una espiga a nuestro perro?

Está claro que la forma más eficaz de evitar las espigas es no llevar al perro a pasear por zonas donde haya este tipo de plantas gramíneas.

Ahora bien, dependiendo del lugar de residencia, evitar las espigas en perros resulta imposible. En estos casos, las medidas de prevención básicas son:

Evitar campos con gran concentración de espigas y buscar zonas despejadas.

Revisar el cuerpo y los orificios del perro tras cada paseo. Es importante echarle un buen vistazo, también, a las zonas interdigitales.

Cepillar consistentemente a nuestro perro al menos una vez al día, o si hemos paseado por zonas de riesgo, varias veces.

Si tenemos un perro de pelo largo, cortarle el pelo durante la época de calor puede ser una buena medida de prevención.

¿Cómo sacar una espiga de la nariz de un perro u otras zonas delicadas?

Ya hemos visto que espigas y perros son una mala combinación. Pero si no has podido evitar que a tu compañero canino se le haya clavado alguna, aquí tienes las indicaciones para acabar con ella.

Espigas superficiales

Si la púa está clavada de forma superficial, podrás extraerla directamente con las manos o con la ayuda de unas pinzas. Una vez extraída, aplica un poco de líquido desinfectante como por ejemplo Cristalmina y, sobre todo, recuerda revisar las zonas adyacentes para ver si alguna otra espiga ha podido quedar adherida también.

Si la espiga se rompe al intentar extraerla, debes acudir al veterinario ya que podría terminar por provocar lo que se denomina “granuloma por cuerpo extraño”, tal y como explican desde Axon Veterinaria. En estos casos la zona afectada enrojecería y podría llegar a infectarse. El veterinario considerará si es necesario una cirugía simple para extraer la espiguita y podrá desinfectar convenientemente la herida para evitar riesgos de infección.

Espigas en orificios nasales, ojos u oídos

Si detectas cualquier espiga en las fosas nasales, los ojos u el oído, debes acudir inmediatamente al veterinario ya que cualquier intervención por parte de manos inexpertas al intentar extraerla puede suponer un riesgo para la salud de tu perro. Podrías provocar daños irreparables.

Vía Equipo Veterinario de Nutro