Cuando Alicante sufrió el peor bombardeo de toda la Guerra Civil

- Escrito el 03 mayo, 2018, 10:00 am
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Aparentemente, era una mañana normal y corriente de un miércoles de mayo. Aunque no era más que una falsa apariencia. En realidad, Alicante era una ciudad que vivía bajo una constante y terrorífica amenaza.

La Guerra Civil llevaba ya casi dos años de transcurso. Las tropas franquistas avanzaban y la nuestra era una de las principales ciudades que aún resistía en el territorio de la República. Es decir, un objetivo prioritario.

Los bombardeos aéreos fueron una constante durante toda la contienda bélica. En noviembre de 1936 la aviación nazi estuvo casi ocho horas seguidas soltando bombas sobre Alicante. La otra gran aliada de Franco, la Italia fascista de Benito Mussolini, programó un nuevo gran ataque para el 25 de mayo de 1938.

Sistema de alerta

Por aquella fecha, las bombas suponían una realidad casi diaria para los alicantinos. No en vano, la ciudad ya había sido bombardeada cuatro veces ese mismo mes. La última, el lunes anterior, 23 de mayo.

Por esto, existían numerosos refugios antiaéreos pensados para resistir estos ataques. El más grande estaba ubicado en la plaza Séneca (hoy en día se hacen visitas turísticas) y habían decenas más repartidos por toda la ciudad. Incluso muchos vecinos se construyeron improvisados lugares de protección en sus propios hogares.

La rutina de defensa era de sobra conocida por los residentes. Cuando las escuchas ubicadas en el Puerto y el Postiguet detectaban aviones acercándose, las alarmas sonaban por toda la ciudad. Así, los vecinos corrían a resguardarse y se minimizaban las pérdidas humanas.

Hasta ese día apenas habían fallecido unas 65 personas en los cerca de 30 bombardeos que ya había sufrido Alicante, es decir, el saldo habitual era de unas 2,1 víctimas por ataque.

Cambio de estrategia
Los aviones italianos no buscaron objetivos militares, sino que soltaron las bombas en el centro urbano

Sin embargo, aquel 25 de mayo todo fue diferente. Los nueve aviones italianos no atacaron desde el Mediterráneo, sino que entraron por el interior. Además, no buscaban objetivos militares ni pretendían destruir los barcos de mercancías ubicados en el Puerto.

Precisamente aquel día había llegado un abundante surtido de sardinas a Alicante. Eran tiempos en los que los víveres escaseaban, como suele ocurrir en las guerras. Pero esa mañana los pescaderos pudieron abrir sus puestos del Mercado Central con buen género que ofrecer a sus clientes.

Muchos vecinos quisieron olvidar durante al menos unos instantes la cruel guerra fraternal que asolaba España y fueron a hacer la compra como si se tratara, en definitiva, de un día normal y corriente.

El bombardeo

Sobre las 11:15 cayó la primera bomba, hora de máxima afluencia para comprar. Casi inmediatamente explotaron unas 90 más. Las alarmas no habían sonado. El ataque pilló a todos por sorpresa… y se centró justo sobre el Mercado Central. La masacre fue terrible.

“Yo lo vi todo sentado frente a mi horchatería. Apenas era un niño de seis años, pero recuerdo haber visto incluso a una señora corriendo sin cabeza” nos cuenta Manolo Sorribes, cuya madre regentaba la célebre Horchatería Azul.

La leyenda de la ‘señora sin cabeza’ se refiere a una mujer que supuestamente fue decapitada y aún así se mantuvo con vida durante unos minutos. Puede parecer fruto de la imaginación de un niño ante un hecho traumático, pero lo cierto es que varios alicantinos más aseguraron haberla visto.

Cifra total de muertos

Todavía hoy en día hay discrepancias acerca del número total de víctimas que alcanzó aquella masacre. El primer parte oficial lo cifró en 250 muertos. En el cementerio municipal se contabilizaron unas 275 entradas.

Si contamos aquellos que fueron enterrados en otras localidades, o que murieron en los días posteriores en los hospitales, con toda probabilidad nos tenemos que ir a una cifra superior a las 300 víctimas. Los heridos llegaron a superar el millar.

Se trata, por tanto, del bombardeo más mortal de toda la Guerra Civil y uno de los más crudos del siglo XX. Por poner otros ejemplos, en el sufrido en la localidad vasca de Gernika, y que Picasso inmortalizó en su famosa pintura, se dieron unos 160 muertos.

En Pearl Harbor, tan recordado por el cine norteamericano, hubo más de 2.000 fallecidos. Aunque, eso si, con un importante matiz. Realmente aquel si fue un ataque militar, y las víctimas civiles no pasaron de 70 personas.

Una tragedia olvidada
Alicante fue la ciudad republicana que más tiempo resistió durante la guerra, llegando a sufrir 71 bombardeos

No fue así en Alicante, donde la inmensa mayoría de los fallecidos fueron vecinos que simplemente acudían a hacer la compra, comerciantes de los puestos del Mercado o residentes que estaban en sus propios hogares.

La ciudad aún tendría que sufrir diez meses más de guerra, hasta que fuera tomada precisamente por el ejército italiano. Durante los tres años que duró la contienda se registraron 71 bombardeos que propiciaron unos 480 muertos. La mayoría, aquel fatídico 25 de mayo de 1938.

Este mes se cumple el 80 aniversario de esta tragedia. Puede que a nadie nunca se le ocurra dedicarles una película o la vitrina de un famoso museo a todos aquellos inocentes alicantinos que perecieron aquella mañana. Así pues, en nuestro deber de ciudad queda el seguir recordándoles.