Carolinas: un barrio en el que puedes encontrar de todo

Corría el siglo XIX cuando una plaga del insecto invasor filoxera arrasó las cosechas vinícolas de Francia. Muchos empresarios galos se vieron obligados a mudarse para trasladar sus plantaciones a otros lugares con climas más cálidos. Curiosamente este suceso fue clave en la creación del barrio de Carolinas. Una buena parte de estos terratenientes franceses (como por ejemplo la familia Maissonave) se decantaron por Alicante. Campesinos pioneros El barrio de Carolinas empezó a poblarse por campesinos venidos del interior de la provincia Aunque la mayoría de los empresarios venidos establecieron su residencia en el centro de la ciudad o en la huerta de San Juan, el aumento de cultivos también conllevo la necesidad de nuevos agricultores. Por esto, muchos campesinos de las zonas de Alcoy, Aitana o la Marina Alta se trasladaron a Alicante buscando mejorar sus condiciones de trabajo y calidad de vida. Para estas personas, el centro urbano era muy caro. La periferia les resultaba mucho más asequible. Por aquel entonces Alicante era una ciudad mucho más pequeña. San Blas estaba a las afueras, y era un barrio ya ocupado por los trabajadores ferroviarios de la Estación. En la zona de San Gabriel habitaban sobre todo pescadores y Benalúa aún era solo un proyecto. Islas Carolinas Debe su nombre a las Islas Carolinas, ubicadas en el océano Pacífico Por tanto, aquellos agricultores encontraron un lugar en la zona interior de la ciudad, construyendo algunas pequeñas casas alrededor de la calle Garbinet. Era residencias modestas, de una sola planta, con tejados de madera y a veces también un patio interior. Se edificaron sin seguir ningún orden ni plan urbanístico alguno, con la típica improvisación de la época. En aquel momento estaban muy de actualidad las islas Carolinas, ya que España y Alemania se encontraban inmersas en un conflicto diplomático sobre la soberanía y el comercio con este archipiélago ubicado en el Pacífico. Resulta que desde el Benacantil estas nuevas casas se veían como un conjunto de islotes separados sin ningún orden y concierto, así que el nuevo barrio se ganó el nombre popular de ‘Carolinas’. Boom urbanístico Con el paso de los años, las viviendas de Carolinas y El Plà fueron multiplicándose más y más. El barrio se nutrió significativamente de las célebres cigarreras de la cercana Tabacalera, así como de los trabajadores del antiguo Hospital Provincial (actual sede del MARQ). Sin embargo, en los años 60 aún seguía siendo una zona bastante rural. Llegó entonces el boom urbanístico propio de la época. Se levantaron así los primeros edificios con bloques de apartamentos. Estas nuevas viviendas fueron habitadas, en gran medida, por muchas familias manchegas que durante estos años emigraron a Alicante. En aquellos tiempos el turismo se encontraba en franco apogeo, por lo que solían acceder a nuevos empleos relacionados con la hostelería, construcción, venta, etc. La ampliación de líneas de los antiguos tranvías (luego sustituidos por autobuses) y la construcción de la Gran Vía acabaron por mejorar la comunicación de Carolinas y su acoplamiento con el resto de la ciudad. Farmacia San Mateo El desarrollo urbanístico de Carolinas supuso la apertura de multitud de comercios en el barrio. Uno de los primeros en lanzarse fue el farmacéutico Fernando Toledano, quien abrió un negocio en la calle San Mateo. “Nuestra familia era la dueña de la famosa tienda ‘El Bebé Parisien’, que estaba por la zona de Alfonso el sabio. Con los beneficios adquiridos, mi bisabuelo Pepe le compró un local a su hijo Fernando para que abriera una farmacia en Carolinas” nos comenta Lorena Toledano, actual regente del establecimiento. La Farmacia San Mateo lleva ya más de 60 años funcionando. “El negocio ha cambiado mucho. Antes los clientes nos pedían más consejos, ahora muchos vienen con información un tanto dudosa obtenida por Google, e intentamos asesorarles correctamente”. Lorena se muestra muy orgullosa de todo el legado familiar de los Toledano en Carolinas. “Empezamos con un mostrador y solo tres personas. Con el tiempo prosperamos y ahora tenemos también una óptica, un laboratorio de análisis e incluso una clínica de estética”. Calles comerciales Las principales tiendas se agrupan en la calle San Mateo, Góngora, Maestro Alonso, Pinoso o Jaime Segarra Precisamente la calle San Mateo es uno de los corazones comerciales del barrio. Paseando por aquí podemos encontrar tiendas de ropa, bares, supermercados, fruterías, bancos, colchonerías, pajarerías, joyerías, tintorerías, etc. También en su perpendicular, la calle Góngora, así como en Maestro Alonso, Pinoso o Jaime Segarra. “Recuerdo que cuando yo empecé a trabajar en la farmacia, hace casi 40 años, teníamos enfrente un descampado con unos autos de choque. Llama la atención lo mucho que ha progresado el barrio” nos dice Silvia Mayor, sobrina de Fernando Toledano. “En Carolinas encuentras de todo. Hay mucha variedad y a la vez también mucha familiaridad. A veces es como un pueblo. Les pedimos alguna cosa al Mercado por teléfono, y nos la traen encantados” afirma Lorena. Mercado Este año el Mercado de Carolinas cumple su 60 aniversario Precisamente este año el Mercado Municipal de Carolinas celebra su 60 aniversario. El edificio, ubicado también en la calle San Mateo, fue inaugurado el 1 de octubre de 1958. Ya desde tiempos de la Guerra Civil existía un mercadillo informal en el barrio, que se desarrollaba entre las calles Jaime Segarra y Maestro Alonso. Llegados a los años 50 había crecido tanto, que se hizo necesaria la construcción de un edificio donde practicar la compra-venta de manera organizada. De hecho, muchos de los vendedores del antiguo mercadillo compraron un puesto en el nuevo inmueble. Incluso algunos comerciantes del clásico Mercado Central decidieron trasladarse aquí. Uno de estos últimos fue el carnicero Daniel Gozálbez. Carnicería Gozálbez “Mis padres, Daniel y Julia, abrieron el puesto en 1960. Antes habían trabajado en la carnicería familiar que tenían sus tíos en el Mercado Central. Por aquel entonces Carolinas era un barrio de nueva construcción, y poco a poco se fue afianzando” nos cuenta Daniel Gozálbez hijo. El veterano comerciante tiene su puesto en las casetas 19 y 20, junto a la entrada del Mercado desde San Mateo. Aunque iba para abogado, a principios de los años 80 decidió continuar el negocio de sus progenitores. “Hemos ido evolucionando y adaptándonos a las técnicas modernas de venta. Ahora vamos a los domicilios y atendemos también por WhatsApp o Facebook. Todo para lo más importante, que es tratar bien al cliente y darle buen servicio” asegura Daniel. Otros puestos Además de carne, en el Mercado también podemos comprar todo tipo de manjares como pescado, congelados, frutos secos, encurtidos, embutidos, verdura, fruta o pan. Algunos puestos están más especializados en productos específicos (carne de ternera, cordero, aceitunas, huevos, etc.) mientras que otros son más genéricos. Tampoco puede faltar la cantina donde tomarnos algo para descansar de tanta compra. En total, el Mercado de Carolinas dispone de cerca de 30 puestos donde adquirir comestibles y productos de primera calidad. Mercadillo Los jueves y sábados también se establece un pequeño mercadillo en los aledaños del edificio. Estos vendedores siguen manteniendo viva la estela de aquel histórico mercadillo original que data de los años de la guerra. Actualmente se limita a dos únicas calles: Doctor Nieto y Manuel Segante. A pesar de su reducido tamaño, tiene todo aquello que un buen mercadillo ha de poseer. Puestos de verduras, frutas, golosinas, flores, frutos secos, zapatos, menajes del hogar, ropa, etc. Todo ello completado con las numerosas tiendas fijas que se ubican en estas calles, como una ferretería, un comercio de salazones, de moda, floristerías, varios bares, etc. 40.000 vecinos «Aquí tenemos la segunda mayor concentración de comercios en la ciudad, después de la zona de Maisonnave» L. Toledano (farmacéutica) Un barrio con personalidad propia, que desde hace décadas ya es indispensable para Alicante. “Aquí tenemos la segunda mayor concentración de comercios que hay en toda la ciudad, solo superados por la zona de Maisonnave”, afirma la farmacéutica Lorena Toledano. Empezó siendo un lugar para agricultores vinícolas procedentes del interior de la provincia. De aquellos pioneros aún se conservan algunos vestigios, como las pequeñas casas de la calle Canónigo Genestar o alguna conversación suelta en valenciano, difíciles de escuchar en otras partes de la ciudad. Desde aquella época ha crecido tanto, que hoy ya agrupa a más de 40.000 vecinos censados entre las Carolinas Altas, Bajas y El Plá. Aún así, es posible encontrar lugares tranquilos y agradables donde descansar, como la plaza del Sol (también conocida popularmente como ‘La Bola de Oro’). Reivindicaciones «Nos gustaría un gran parking público que solucionará los problemas de aparcamiento» D. Gozálbez (carnicero) Tanto Lorena Toledano como Daniel Gozálbez coinciden en el histórico problema de aparcamiento que sufre el barrio. “Nosotros hemos tenido que habilitar un parking propio para nuestros clientes” declara la primera. El carnicero también reclama más inversiones para mejorar las infraestructuras. “Nuestro mercado es municipal, pero el Ayuntamiento apenas lo ha cuidado durante los últimos años”. Gozálbez nos explica lo complicado que resulta para los comerciantes el competir con las grandes superficies. “Podemos superarles en calidad, pero ellos siempre invierten muchos más recursos en tener instalaciones más modernas y cuidadas” se lamenta. Por esto, demanda algunas mejoras como la construcción de un parking, la instalación de accesos para los discapacitados, alarmas anti-incendios, aumentar la seguridad y varias reformas para un edificio que ya cuenta con 60 años de historia a las espaldas. Post Views: 307 Relacionado

- Escrito el 27 marzo, 2018, 10:00 am
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Corría el siglo XIX cuando una plaga del insecto invasor filoxera arrasó las cosechas vinícolas de Francia. Muchos empresarios galos se vieron obligados a mudarse para trasladar sus plantaciones a otros lugares con climas más cálidos.

Curiosamente este suceso fue clave en la creación del barrio de Carolinas. Una buena parte de estos terratenientes franceses (como por ejemplo la familia Maissonave) se decantaron por Alicante.

Campesinos pioneros
El barrio de Carolinas empezó a poblarse por campesinos venidos del interior de la provincia

Aunque la mayoría de los empresarios venidos establecieron su residencia en el centro de la ciudad o en la huerta de San Juan, el aumento de cultivos también conllevo la necesidad de nuevos agricultores.

Por esto, muchos campesinos de las zonas de Alcoy, Aitana o la Marina Alta se trasladaron a Alicante buscando mejorar sus condiciones de trabajo y calidad de vida. Para estas personas, el centro urbano era muy caro. La periferia les resultaba mucho más asequible.

Por aquel entonces Alicante era una ciudad mucho más pequeña. San Blas estaba a las afueras, y era un barrio ya ocupado por los trabajadores ferroviarios de la Estación. En la zona de San Gabriel habitaban sobre todo pescadores y Benalúa aún era solo un proyecto.

Islas Carolinas
Debe su nombre a las Islas Carolinas, ubicadas en el océano Pacífico

Por tanto, aquellos agricultores encontraron un lugar en la zona interior de la ciudad, construyendo algunas pequeñas casas alrededor de la calle Garbinet.

Era residencias modestas, de una sola planta, con tejados de madera y a veces también un patio interior. Se edificaron sin seguir ningún orden ni plan urbanístico alguno, con la típica improvisación de la época.

En aquel momento estaban muy de actualidad las islas Carolinas, ya que España y Alemania se encontraban inmersas en un conflicto diplomático sobre la soberanía y el comercio con este archipiélago ubicado en el Pacífico.

Resulta que desde el Benacantil estas nuevas casas se veían como un conjunto de islotes separados sin ningún orden y concierto, así que el nuevo barrio se ganó el nombre popular de ‘Carolinas’.

Boom urbanístico

Con el paso de los años, las viviendas de Carolinas y El Plà fueron multiplicándose más y más. El barrio se nutrió significativamente de las célebres cigarreras de la cercana Tabacalera, así como de los trabajadores del antiguo Hospital Provincial (actual sede del MARQ).

Sin embargo, en los años 60 aún seguía siendo una zona bastante rural. Llegó entonces el boom urbanístico propio de la época. Se levantaron así los primeros edificios con bloques de apartamentos.

Estas nuevas viviendas fueron habitadas, en gran medida, por muchas familias manchegas que durante estos años emigraron a Alicante. En aquellos tiempos el turismo se encontraba en franco apogeo, por lo que solían acceder a nuevos empleos relacionados con la hostelería, construcción, venta, etc.

La ampliación de líneas de los antiguos tranvías (luego sustituidos por autobuses) y la construcción de la Gran Vía acabaron por mejorar la comunicación de Carolinas y su acoplamiento con el resto de la ciudad.

Farmacia San Mateo

El desarrollo urbanístico de Carolinas supuso la apertura de multitud de comercios en el barrio. Uno de los primeros en lanzarse fue el farmacéutico Fernando Toledano, quien abrió un negocio en la calle San Mateo.

“Nuestra familia era la dueña de la famosa tienda ‘El Bebé Parisien’, que estaba por la zona de Alfonso el sabio. Con los beneficios adquiridos, mi bisabuelo Pepe le compró un local a su hijo Fernando para que abriera una farmacia en Carolinas” nos comenta Lorena Toledano, actual regente del establecimiento.

La Farmacia San Mateo lleva ya más de 60 años funcionando. “El negocio ha cambiado mucho. Antes los clientes nos pedían más consejos, ahora muchos vienen con información un tanto dudosa obtenida por Google, e intentamos asesorarles correctamente”.

Lorena se muestra muy orgullosa de todo el legado familiar de los Toledano en Carolinas. “Empezamos con un mostrador y solo tres personas. Con el tiempo prosperamos y ahora tenemos también una óptica, un laboratorio de análisis e incluso una clínica de estética”.

Calles comerciales
Las principales tiendas se agrupan en la calle San Mateo, Góngora, Maestro Alonso, Pinoso o Jaime Segarra

Precisamente la calle San Mateo es uno de los corazones comerciales del barrio. Paseando por aquí podemos encontrar tiendas de ropa, bares, supermercados, fruterías, bancos, colchonerías, pajarerías, joyerías, tintorerías, etc. También en su perpendicular, la calle Góngora, así como en Maestro Alonso, Pinoso o Jaime Segarra.

“Recuerdo que cuando yo empecé a trabajar en la farmacia, hace casi 40 años, teníamos enfrente un descampado con unos autos de choque. Llama la atención lo mucho que ha progresado el barrio” nos dice Silvia Mayor, sobrina de Fernando Toledano.

“En Carolinas encuentras de todo. Hay mucha variedad y a la vez también mucha familiaridad. A veces es como un pueblo. Les pedimos alguna cosa al Mercado por teléfono, y nos la traen encantados” afirma Lorena.

Mercado
Este año el Mercado de Carolinas cumple su 60 aniversario

Precisamente este año el Mercado Municipal de Carolinas celebra su 60 aniversario. El edificio, ubicado también en la calle San Mateo, fue inaugurado el 1 de octubre de 1958.

Ya desde tiempos de la Guerra Civil existía un mercadillo informal en el barrio, que se desarrollaba entre las calles Jaime Segarra y Maestro Alonso. Llegados a los años 50 había crecido tanto, que se hizo necesaria la construcción de un edificio donde practicar la compra-venta de manera organizada.

De hecho, muchos de los vendedores del antiguo mercadillo compraron un puesto en el nuevo inmueble. Incluso algunos comerciantes del clásico Mercado Central decidieron trasladarse aquí. Uno de estos últimos fue el carnicero Daniel Gozálbez.

Carnicería Gozálbez

“Mis padres, Daniel y Julia, abrieron el puesto en 1960. Antes habían trabajado en la carnicería familiar que tenían sus tíos en el Mercado Central. Por aquel entonces Carolinas era un barrio de nueva construcción, y poco a poco se fue afianzando” nos cuenta Daniel Gozálbez hijo.

El veterano comerciante tiene su puesto en las casetas 19 y 20, junto a la entrada del Mercado desde San Mateo. Aunque iba para abogado, a principios de los años 80 decidió continuar el negocio de sus progenitores.

“Hemos ido evolucionando y adaptándonos a las técnicas modernas de venta. Ahora vamos a los domicilios y atendemos también por WhatsApp o Facebook. Todo para lo más importante, que es tratar bien al cliente y darle buen servicio” asegura Daniel.

Otros puestos

Además de carne, en el Mercado también podemos comprar todo tipo de manjares como pescado, congelados, frutos secos, encurtidos, embutidos, verdura, fruta o pan.

Algunos puestos están más especializados en productos específicos (carne de ternera, cordero, aceitunas, huevos, etc.) mientras que otros son más genéricos. Tampoco puede faltar la cantina donde tomarnos algo para descansar de tanta compra.

En total, el Mercado de Carolinas dispone de cerca de 30 puestos donde adquirir comestibles y productos de primera calidad.

Mercadillo

Los jueves y sábados también se establece un pequeño mercadillo en los aledaños del edificio. Estos vendedores siguen manteniendo viva la estela de aquel histórico mercadillo original que data de los años de la guerra.

Actualmente se limita a dos únicas calles: Doctor Nieto y Manuel Segante. A pesar de su reducido tamaño, tiene todo aquello que un buen mercadillo ha de poseer.

Puestos de verduras, frutas, golosinas, flores, frutos secos, zapatos, menajes del hogar, ropa, etc. Todo ello completado con las numerosas tiendas fijas que se ubican en estas calles, como una ferretería, un comercio de salazones, de moda, floristerías, varios bares, etc.

40.000 vecinos
«Aquí tenemos la segunda mayor concentración de comercios en la ciudad, después de la zona de Maisonnave» L. Toledano (farmacéutica)

Un barrio con personalidad propia, que desde hace décadas ya es indispensable para Alicante. “Aquí tenemos la segunda mayor concentración de comercios que hay en toda la ciudad, solo superados por la zona de Maisonnave”, afirma la farmacéutica Lorena Toledano.

Empezó siendo un lugar para agricultores vinícolas procedentes del interior de la provincia. De aquellos pioneros aún se conservan algunos vestigios, como las pequeñas casas de la calle Canónigo Genestar o alguna conversación suelta en valenciano, difíciles de escuchar en otras partes de la ciudad.

Desde aquella época ha crecido tanto, que hoy ya agrupa a más de 40.000 vecinos censados entre las Carolinas Altas, Bajas y El Plá. Aún así, es posible encontrar lugares tranquilos y agradables donde descansar, como la plaza del Sol (también conocida popularmente como ‘La Bola de Oro’).

Reivindicaciones
«Nos gustaría un gran parking público que solucionará los problemas de aparcamiento» D. Gozálbez (carnicero)

Tanto Lorena Toledano como Daniel Gozálbez coinciden en el histórico problema de aparcamiento que sufre el barrio. “Nosotros hemos tenido que habilitar un parking propio para nuestros clientes” declara la primera.

El carnicero también reclama más inversiones para mejorar las infraestructuras. “Nuestro mercado es municipal, pero el Ayuntamiento apenas lo ha cuidado durante los últimos años”.

Gozálbez nos explica lo complicado que resulta para los comerciantes el competir con las grandes superficies. “Podemos superarles en calidad, pero ellos siempre invierten muchos más recursos en tener instalaciones más modernas y cuidadas” se lamenta.

Por esto, demanda algunas mejoras como la construcción de un parking, la instalación de accesos para los discapacitados, alarmas anti-incendios, aumentar la seguridad y varias reformas para un edificio que ya cuenta con 60 años de historia a las espaldas.