En busca de una solución para el eterno conflicto del tardeo

- Escrito el 26 marzo, 2018, 4:00 pm
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Llega la Semana Santa, y con ello empieza una nueva temporada alta en Alicante. Una ciudad cuyo número de visitantes sigue creciendo cada año, especialmente entre abril y octubre. Con la llegada del buen tiempo vemos cómo se llenan nuestras playas, nuestros lugares históricos… y nuestras terrazas.

‘Tardeo’ es una palabra que nadie conocía hace diez años en Alicante. Sin embargo, hoy en día se ha convertido en una realidad más en esta ciudad.

El fenómeno del tardeo

“A veces las modas surgen espontáneamente, sin estar preparadas” nos comenta María del Mar Valera, presidenta de la Asociación Provincial de Hostelería de Alicante. “El tardeo comenzó como una idea de cuatro o cinco establecimientos, y acabó triunfando por toda la ciudad”.

Efectivamente, con el paso de los años muchos restaurantes, bares y discotecas instalaron terrazas y veladores en las calles céntricas. La hora popular de salir a tomar copas se adelantó a la media tarde y los establecimientos ocuparon las vías peatonales en el Casco Antiguo y también por la zona alrededor de la calle Castaños.

La moda pronto dejó de pertenecer exclusivamente a los alicantinos. Centenares de personas comenzaron a llegar cada fin de semana. Venían de las demás localidades de la provincia, otras ciudades de España o incluso desde el extranjero para conocer el célebre tardeo alicantino.

En los últimos tiempos Alicante incluso se ha convertido en un lugar habitual para celebrar despedidas de soltero o soltera. Grupos de amigos llenan autobuses enteros para venir aquí. El buen clima y la agitada vida callejera atraen a un número de visitantes cada vez mayor.

Quejas vecinales
«Los vecinos estamos luchando contra una auténtica mafia, los dueños del ruido» A. Moreno (representante vecinal)

“Estamos peor que nunca” afirma Alcázar Moreno, presidenta de la Asociación de Vecinos del Centro Tradicional de Alicante. “La nuestra es una lucha de años contra una mafia, la de los amos del ruido. Son intocables, no se les puede multar ni castigar. Es la batalla de David contra Goliat”.

Con el crecimiento del tardeo, el malestar de los vecinos del centro urbano aumentó notablemente. Las fiestas callejeras se prolongaban hasta muy avanzada la madrugada y los residentes solicitaban poder disfrutar de unas mínimas horas de sueño y paz en sus casas.

Aparecieron carteles y pancartas en los balcones, pidiendo silencio para poder descansar. Especialmente en verano, cuando más turismo hay en la ciudad y más se duerme con las ventanas abiertas.

Sin presencia policial
«Desde que el Ayuntamiento redujo la presencia policial hay más ruido y descontrol que nunca» A. Moreno (representante vecinal)

Sin embargo, la presidenta de la asociación vecinal denuncia que nunca han contado con la ayuda del Ayuntamiento en sus reivindicaciones. “Nos costó muchísimo convencer a Sonia Castedo que pusiera una unidad policial especial para controlar los horarios comerciales y el exceso de ruido”.

Aunque la situación mejoró durante algún tiempo, desde 2015 los vecinos vuelven a estar indignados con los políticos. “Cuando llegó el tripartito nos prometieron que mantendrían esta unidad policial. Mentira. Lo primero que hicieron fue suprimirla. Por eso ahora estamos peor que nunca” sentencia Moreno.

Según la representante vecinal, los locales se saltan constantemente las pocas reglas y limitaciones municipales que tienen. “La Policía Local ya no hace nada. Hemos tenido que pedir ayuda a la Nacional, y ahora por lo menos patrullan muy de cuando en cuando”.

Carnaval en Gabriel Miró
En Carnaval varios vecinos llamaron a la Policía para denunciar una fiesta en la Plaza Gabriel Miró que duró 12 horas

Alcázar Moreno pone como último ejemplo los “graves” sucesos que ocurrieron durante la noche de Carnaval en la plaza Gabriel Miró. “La presidenta de la hoguera solicitó realizar un acto público supuestamente para niños, y el Ayuntamiento le dio permiso para montar fiesta hasta las cuatro de la mañana”.

Muchos vecinos acabaron llamando a la policía. “¿Cómo iba a ser para niños hasta las cuatro de la mañana? Lo que hicieron fue poner una macrodiscoteca. Nuestros cristales y suelos retumbaban. Aquí vive gente mayor y con la salud delicada” denuncia Moreno.

Sin embargo, la presidenta vecinal cuenta como nadie de la Policía quiso venir a la plaza y tuvieron que sufrir 12 horas seguidas de música a todo volumen.

“El pasado 13 de marzo concertamos una reunión con la concejala de Ocupación de la Vía Pública, Eva Montesinos. En el último momento nos dijo que no venía y nos mandó a un técnico municipal. Él nos reconoció que lo de la noche de Carnaval fue un disparate” asegura Moreno.

Soluciones de los hosteleros
«Hemos propuesto colocar toldos para insonorizar. Pero algunos vecinos ponen pegas a todo» M. Valera (representante hosteleros)

Por otro lado, la visión de los hosteleros es gradualmente distinta. “Hemos propuesto muchas soluciones. Pero a algunos vecinos no les convence nada, solo quieren convertir a Alicante en una ciudad dormitorio” afirma María del Mar Valera.

La presidenta de la Asociación Provincial de Hostelería lleva igualmente bastante tiempo lidiando con este asunto y asegura que “también supone un problema para nosotros”. Precisamente este 15 de marzo fue reelegida en su cargo, por sus colegas de profesión, por otros cuatro años más.

“En Málaga tenían el mismo problema y han instalado un suelo especial que amortigua el ruido. También hemos propuesto colocar toldos, y de hecho sugerimos varios prototipos muy chulos y decorativos. Pero los vecinos dicen que les tapan la visión. Todo son pegas” comenta Valera.

Motor de empleo

Los comerciantes resaltan la importancia del tardeo en la economía de la ciudad. “Si quitamos las terrazas, muchos locales tendrían que cerrar porque no tienen apenas espacio suficiente en su interior para poner mesas y sillas”.

Maria del Mar Valera pide un poco más de comprensión a los vecinos. “Aunque la mayoría de los que se quejan son jubilados, supongo que tendrán hijos y nietos que trabajan. Imagínense que yo me pusiera a pelearme para que ellos se fueran al paro, ¿qué pensarían?”.

La presidenta aboga por una solución intermedia. “Todos podemos demostrar ser más cívicos. Declarar Zona Acústicamente Saturada al centro de Alicante, como piden algunos para quitar los veladores, sería muy negativo para la economía de la ciudad”, sentencia la presidenta de los hoteleros.

Restaurantes y discotecas

Alcázar Moreno niega que esa sea la intención de la mayoría de los vecinos. “Nosotros estamos pidiendo solo quitar los veladores de las discotecas y locales de ocio, que son los más ruidosos”.

La representante vecinal afirma que no están en contra de las terrazas en restaurantes. Sin embargo, pide que se acoten y respeten los horarios. “Tenemos una ordenanza muy flexiva que les permite abrir hasta las dos de la mañana, y luego les da media hora más para recoger”.

Según Moreno el problema es que los restaurantes se transforman en discotecas. “Si de verdad estuvieran solo para comer y cenar, lo normal sería que cerraran a medianoche. Encima, como ya no hay policía controlando, ni siquiera se cumplen los horarios. Tenemos follón hasta las tantas”.

Volver al botellón
«Si quitamos veladores, muchos locales tendrán que cerrar. Se perderán numerosos empleos» M. Valera (representante hosteleros)

La portavoz hostelera reconoce que efectivamente algunos locales se saltan la normativa. “En esto estoy de acuerdo con los vecinos. Es lamentable que no se cumplan los horarios y deberían sancionar a los culpables. Pero no paguemos justos por pecadores” declara.

Por otra parte, Valera piensa que reducir horarios no solo supondría una gran pérdida económica, sino que encima agravaría el problema.

“La mayoría del ruido no procede tanto de las terrazas como de la gente que circula andando por las calles. Si quitamos los veladores volvemos directamente al botellón. Eso sí sería un auténtico descontrol de ruidos y horarios” afirma la hostelera.

Nueva normativa
El pleno municipal aprobó por unanimidad que la nueva ordenanza contará con alegaciones vecinales

Actualmente el Ayuntamiento está redactando una modificación de la ordenanza para regular este asunto. En el pleno ordinario de febrero se votó una propuesta de Guanyar para que se incluyeran las alegaciones de los vecinos. Hasta doce asociaciones vecinales quisieron aportar sus reivindicaciones.

Finalmente, el pleno municipal aprobó dicha propuesta por unanimidad. El portavoz de Guanyar y exvicealcalde, Miguel Ángel Pavón, tachó esta votación como “un gran triunfo para los vecinos”.

Sin embargo, Alcázar Moreno es bastante más escéptica. “Cuando en 2013 se redactó la ordenanza vigente también nos dejaron hacer alegaciones, y no nos hicieron caso en nada. Tememos que vuelva a ocurrir lo mismo. Los amos del ruido son una mafia muy poderosa”.

Tribunales

Por esto mismo, las plataformas vecinales decidieron hace tiempo optar por la vía judicial y en diciembre llevaron al Ayuntamiento a los tribunales.

En su demanda, especificaron que debían cerrarse las terrazas de 84 locales ubicados en las calles Castaños, la Rambla, Portal de Elche, San Ildelfonso, López Torregrosa, Artilleros, Pascual Pérez, Teatro, Teniente Álvarez Soto, Bailén y Gerona.

“Tenemos veladores desde por la mañana hasta las dos y media de la madrugada, los pubs hasta las cuatro, las discotecas hasta las ocho, y al día siguiente otra vez los veladores. Son casi 24 horas. Estamos saturados”

Los vecinos también han acudido recientemente al Defensor del Pueblo. “Lo único que queremos es poder dormir en nuestras casas. No pedimos más. Tenemos derecho a la salud, al descanso y al medioambiente. Al final vamos a tener que echarnos a la calle”, sentencia Alcázar Moreno.

Solución de consenso

Por su parte, los hosteleros piden comprensión y civismo. “Seguro que hay soluciones mejores que cerrar locales y mandar a todos estos trabajadores al paro. Nosotros vamos a intentar que la nueva ordenanza asegure el descanso para los vecinos y mejore el control de los veladores”.

María del Mar Valera se muestra convencida de que “aunque no exista una solución que satisfaga a todos al 100%, seguro que podemos llegar a un consenso que convenza a la mayoría. Lo que no es factible es convertir a Alicante en una ciudad dormitorio” sentencia.